Pitalito, la "Ciudad Museo
en Colombia", vive hoy un frenesí de concreto. La ciudad del arte se
expande en un crecimiento vertical y horizontal sin precedentes, donde la construcción
se ha erigido como el motor absoluto de la economía. Sin embargo, tras el
brillo de las nuevas fachadas y el "realismo mágico" de las
inversiones inmobiliarias, se oculta una transformación que parece ignorar sus
propios límites.
Bajo la bandera del
"progreso", estamos pagando un precio irreparable: la erosión de
nuestra memoria. La indiferencia institucional ha permitido que el patrimonio
arquitectónico y los valores que nos dan identidad sean demolidos para
priorizar el beneficio inmediato sobre la historia. Pero el avance tiene un
muro infranqueable, un límite físico que no entiende de plusvalías: EL AGUA.
La pregunta es inevitable y
urgente: ¿Existe agua suficiente para sostener este crecimiento? La respuesta
es un "no" rotundo. La sostenibilidad de Pitalito pende hoy de un
hilo hídrico que ya no da más. Mientras el cemento sube, el caudal baja, con el
agravante superior de ubicación de la bocatoma en condición de riesgo eminente,
dos fallas geológicas la abrazan, que nos podrían dejar sin agua para el
consumo humano por años, problemática diagnosticada por la universidad nacional
desde el 2002 en el POT de la época.
Ante este panorama, desde el
corazón de "Pitalito Ciudad Museo", se gesta una Acción Popular dirigida
a la Gobernación del Huila, Aguas del Huila y la Alcaldía Municipal. El
objetivo no es frenar el futuro, sino garantizarlo. Es prioritario avanzar con
estudios técnicos rigurosos para nuevas fuentes de captación que soporten la
expansión real, prioridad absoluta al agua como principio vital de
planificación.
El silencio de los dirigentes.
Es trágico ver cómo nuestra clase dirigente elude el tema, incluso en tiempos
electorales. Quizás porque el agua, al viajar por tuberías invisibles, no
genera el mismo rédito político que una cinta cortada frente a una cámara. Pero
ignorar la crisis no la desaparece; solo la acelera. Sin agua, no hay futuro;
solo habrá ruinas modernas en una ciudad seca.
Pitalito Ciudad Museo no es
una piedra en el zapato de nadie; es un motor de pensamiento crítico. Pensar
con visión de futuro es una responsabilidad saludable y obligatoria. Antes de
que la expansión termine por secar nuestra realidad, debemos entender que una
ciudad que no cuida su origen, no
merece su destino.



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