Se ha abierto un nuevo capítulo a la comedia diseñada por los Estados Unidos, a raíz de última declaración del señor Donald Trump con relación a su homólogo colombiano Gustavo Petro Urrego.
Hasta ayer, antes de conocer la babosa declaración del
presidente de los EE. UU. sobre Petro, de quien dijo: que era un “honor” haber
conversado con Petro, los Estados Unidos habían desertificado a Colombia en su
lucha contra los cultivos de coca, le había quitado la visa y lo había incluido
a él, y a su familia en la lista Clinton, hoy dice lo contrario, y expresa su
regocijo por haber recibido una llamada de Petro. Resulto desconcertante que quien ayer
señalaba a Gustavo Petro como responsable del auge del narcotráfico y del flujo
de cocaína hacia los Estados Unidos, hoy califique como “un honor” una
conversación telefónica con el mismo mandatario, luego de escuchar un relato
mentiroso que contradice de manera abierta la realidad que viven Colombia y la
región. La lucha contra el narcotráfico no se mide por llamadas telefónicas,
sino por resultados verificables: reducción de cultivos (no los hay),
desmantelamiento de estructuras criminales y control efectivo del territorio
(tampoco existe), pues en ese terreno, el balance del gobierno Petro es, como
mínimo altamente cuestionable.
El giro discursivo de Donald Trump refleja una inusual
ligereza política, y una falta de consideración con el pueblo colombiano, que
sufre a diario las consecuencias del narcotráfico, la violencia y la expansión
de los grupos armados.
¿Qué ha cambiado en las relaciones entre los Estados Unidos
y Colombia? En los últimos años, las relaciones entre Washington y Bogotá han
estado marcadas por una escalada verbal sin precedentes. Donald Trump ha hecho
afirmaciones duras y acusatorias contra Gustavo Petro, vinculándolo
directamente con el narcotráfico y con “fábricas de cocaína” desde las cuales,
según el presidente estadounidense, estarían enviando drogas hacia los Estados
Unidos. Incluso llego a decir hace pocas horas que Petro debía “cuidarse el
trasero”. En repetidas ocasiones, Trump ha sugerido que Colombia, bajo Petro
estaría “muy enferma”, produciendo cocaína a gran escala y fallando en su lucha
antidrogas. De todo eso, nada ha
cambiado. Solamente lo que vemos es a un presidente de los Estados Unidos,
desinformado, despistado e incongruente, que le ha faltado a la consideración y
al respeto a los colombianos.
¿La declaración de Trump puede tener implicaciones en el
debate electoral del 31 de mayo venidero? Sí, pueden tener implicaciones en el
debate presidencial del 31 de mayo. Le sirve al gobierno y a sus aliados. Les
va a permitir decir: Estados Unidos reconoce a Petro. Diluyen las denuncias
anteriores. Podrán decir los amigos de Cepeda: Trump se retractó de sus
denuncias. Flaco favor nos hizo señor Trump. La mejor diplomacia, en estos
momentos, es la prudencia.



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