Olave abre una nueva esperanza para el fútbol huilense.
Por Leidy Johanna Galbin H.
El Atlético Huila comienza a
escribir un nuevo capítulo de su historia. El empresario Felipe Olave se convirtió
oficialmente en el propietario de la marca y el escudo del club,
una decisión clave que busca preservar la identidad de una de las instituciones
más representativas del sur del país y mantener viva la ilusión de su regreso
al fútbol profesional colombiano.
La adquisición, concretada a
finales de 2025, no incluye la ficha
deportiva con la que el equipo venía participando en los torneos organizados
por la Dimayor. Sin embargo, representa un paso fundamental para evitar la
desaparición definitiva del nombre, los colores y el legado del Atlético Huila,
club que durante décadas fue protagonista en el balompié nacional.
De acuerdo con la información
conocida, el principal objetivo de Felipe Olave es sentar las bases de un proceso serio de
reconstrucción institucional, que permita evaluar
alternativas legales, administrativas y deportivas para que el equipo pueda
regresar, en el mediano o largo plazo, a la competencia profesional. El
proyecto apunta a reorganizar la estructura del club, fortalecer su identidad y
generar un modelo sostenible que responda a las exigencias del fútbol moderno.
El Atlético Huila, recordado
por su histórica participación en torneos internacionales y por haber sido
campeón de la Copa Colombia,
atraviesa uno de los momentos más complejos de su existencia. En los últimos
años, las dificultades financieras y administrativas derivaron en su salida del
fútbol profesional, dejando un profundo vacío entre los aficionados del
departamento, que siempre se caracterizaron por su fidelidad al equipo.
La compra de la marca ha sido
interpretada por sectores del deporte regional como una señal de esperanza.
Mantener vivos los símbolos del club permite no solo proteger su historia, sino
también conservar un activo fundamental para cualquier intento de retorno: el
arraigo con la afición huilense y el sentido de pertenencia que el Atlético
Huila ha construido generación tras generación.
Aunque aún no hay una hoja de
ruta definitiva ni fechas establecidas para un eventual regreso a la
competencia, el nuevo propietario ha manifestado su interés en recuperar la confianza de la hinchada
y trabajar de manera responsable para que el club vuelva a ser un referente
deportivo y social en la región.
Por ahora, el Atlético Huila
no está en las canchas, pero su nombre sigue vivo. Con la marca en manos de
Felipe Olave, el fútbol huilense mantiene encendida la esperanza de que, más
temprano que tarde, el equipo vuelva a vestir de amarillo y verde los estadios
del país.


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