
Por: Julio Bahamon
Desde aquellos años los
huilenses la hemos visto actuar. La troica de los González Villa y el
Villalbismo ha estado presente, de una u otra manera, en el manejo político y
administrativo del departamento, alternándose en la Gobernación del Huila:
Rodrigo Villalba fue el primero, Cielo González, Julio Cesar Triana, en calidad
de encargado tras la destitución de Cielo, Carlos Mauricio Iriarte, Carlos
Julio González Villa, Luis Enrique Dussan, alter ego de Villalba y, nuevamente
Rodrigo Villalaba desde el 2023 hasta nuestros días. Mas allá de los
nombres, lo que nos debe interesar es el resultado de esa larga manguala de
poder. Un Huila que no ha logrado dar el salto al desarrollo que merece, con
graves cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos y múltiples
obras inconclusas o convertidas en verdaderos monumentos al despilfarro del
dinero de los huilenses.
Ese es el régimen político que
tenemos que derrotar. No se trata de una batalla personal contra nadie.
Derrotaremos al continuismo de los de siempre de los que han gobernado durante
22 años. Alguien me pregunto por qué quería ser gobernador del
Huila. Mi respuesta fue sencilla: porque quiero que el Huila deje de aparecer
asociado a los peores indicadores de corrupción y de ineficiencia
administrativa. Muchos años antes, el departamento no figuró nunca entre los
territorios señalados por los organismos de control por corrupción. Pero de
manera inverosímil desde hace mas de 15 años, el Huila ha aparecido
reiteradamente en los informes y mediciones de la Contraloría General de la
Republica como un departamento con graves anotaciones, riesgos y pérdida de recursos
públicos de regalías.
Esa realidad me indigna y, al
mismo tiempo, me compromete.
Quiero ser el gobernador para
alejar definitivamente al Huila de la corrupción oficial. Y porque tengo claro
que hay que gobernar para producir desarrollo. El Huila necesita grandes obras
de infraestructura, proyectos de generación de empleo, recuperación de la
productividad agropecuaria, mejores vías, agua para el campo, energía,
conectividad y oportunidades para los jóvenes. Durante mi gobierno los
huilenses verán caras nuevas y jóvenes en los principales cargos
administrativos del departamento. Parodiando el expresidente Alfons López
Pumarejo, quien, elegido en 1.934, ante una pregunta que le hiciera un cronista
político sobre los jóvenes le dijo: “en mi gobierno verán caras nuevas en los
carros oficiales”.
Ese es el propósito de lograr un Huila Digno y Productivo. Por eso desde estas páginas convoco a los dirigentes, a los lideres sociales, empresarios, profesionales, jóvenes, campesinos y ciudadanos que hicieron posible que 380.000 huilenses acompañaran la victoria de Abelardo de la Espriella. Ganaremos en la mayoría de las alcaldías municipales; obtendremos mayorías en los concejos municipales y en la Asamblea Departamental y conquistaremos la Gobernación para iniciar una nueva etapa en la historia del departamento. Esta no será una batalla por puestos públicos, la daremos por el futuro del Huila. Y estoy dispuesto a librarla con quienes quieran acompañarme.


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