En una operación militar desarrollada en el departamento del Caquetá, tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.° 19, adscrito a la Décima Segunda Brigada del Ejército Nacional, neutralizaron un depósito ilegal que contenía 49 minas antipersonal, evitando una grave amenaza para las comunidades rurales y para las unidades de la Fuerza Pública que operan en la región.
Por: Redacción Judicial
El
procedimiento se llevó a cabo en el corregimiento de Lusitania, jurisdicción
del municipio de Puerto Rico, donde las tropas ubicaron un escondite
perteneciente a la estructura Rodrigo Cadete del Bloque Jorge Suárez Briceño,
organización armada residual que delinque en el sur del país.
Durante la
operación fueron encontradas 49 minas antipersonal con sistema de activación
por presión, además de tres radios de comunicación, dos cajas de grapas, diez
metros de cable dúplex y cuatro recipientes con pólvora negra, elementos
empleados para la fabricación e instalación de artefactos explosivos
improvisados.
Según
información de inteligencia militar, el material explosivo estaba destinado a
impedir el avance de las tropas y a generar terror entre la población civil,
especialmente en sectores rurales donde transitan diariamente campesinos,
niños, transportadores y habitantes de la zona.
Gracias a la
intervención de personal especializado en manejo de explosivos, el depósito fue
destruido de manera controlada en el mismo lugar del hallazgo, evitando
posibles víctimas y reduciendo la capacidad operativa de la estructura ilegal.
Las
autoridades militares destacaron que este resultado representa un importante
golpe contra las acciones terroristas del Bloque Jorge Suárez Briceño, al
impedir que estos explosivos fueran utilizados para atentar contra la vida e
integridad de civiles y uniformados.
Las minas
antipersonal son consideradas armas de efectos indiscriminados y están
prohibidas por el Derecho Internacional Humanitario debido a que continúan
causando víctimas incluso muchos años después de haber sido instaladas. Su
presencia limita la movilidad de las comunidades, afecta las actividades
agrícolas y representa uno de los principales obstáculos para la seguridad y el
desarrollo de las zonas rurales.
Con esta
operación, el Ejército Nacional reafirmó su compromiso de continuar adelantando
operaciones ofensivas para proteger a la población y neutralizar las
capacidades de los grupos armados organizados residuales que delinquen en el
sur del país.


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