"Siempre hemos dicho, que sin justicia no podrá haber paz. La paz no puede significar amnesia, ni la reconciliación impunidad. El distinguido abogado Mauricio Gaona, hijo del magistrado Manuel Gaona Cruz, asesinado durante la toma del Palacio de Justicia, en 1985, ha hecho una petición que merece una respuesta jurídica, institucional y, sobre todo, humana".
Gaona ha pedido que el Estado
colombiano examine la posibilidad de revisar y levantar los beneficios de
indulto concedidos a integrantes del M-19, en particular frente a los crímenes
que pudieron cometerse durante la toma, a sangre y fuego, por esa organización
terrorista, del Palacio de Justicia. Nadie se podría amparar en que como ya han
pasado más de 40 años, y se firmó después, durante el gobierno de Virgilio
Barco un acuerdo de paz, esos brutales asesinatos quedaron superados. Las víctimas
no envejecen, la sociedad sí, pero no hay disculpa que valga. Fueron 11 los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado los
asesinados, entre ellos estaba el magistrado Manual Gaona Cruz. Su hijo, el Dr.
Mauricio no está solicitando un privilegio para su familia. Está planteando una
pregunta que debe ser respondida por las instituciones: ¿Puede un acuerdo
político borrar la responsabilidad individual por crímenes que, por su propia
naturaleza, nunca debieron ser perdonados? A mi modo de ver, la respuesta es
no.
Según el argumento del
jurisconsulto. La ley 77 de 1989, que otorgo los beneficios dentro del proceso
de paz con el M-19, no concedió un indulto ilimitado. En su artículo sexto
excluyo expresamente los homicidios cometidos fuera de combate, con sevicia o
colocando a las víctimas en estado de indefensión, así como los actos de
ferocidad o barbarie. Recuerdo ese salvaje asalto al palacio de Justicia,
porque en ese momento 6 de noviembre me encontraba en el Capitolio en mi
condición de representante a la Cámara, frente al Palacio y, allí permanecí
como hasta las 10 de la noche. A ese lugar llego información de los clamores
del Dr. Reyes Echandia, presidente de la Corte Suprema de Justica para que
cesara el genocidio. Y en lugar de cesar las atrocidades, estas arreciaron
cuando les prendieron fuego a las instalaciones del alto Tribunal de la
Justicia. Todos los ciudadanos que estaban dentro del Palacio, incluidos los
magistrados, se encontraban indefensos.
Luego se supo que los cuerpos
de algunos de los magistrados habían sido encontrados muertos abaleados dentro
de un baño de la edificación. Entre ellos el del Dr. Manuel Gaona Cruz. La paz
puede perdonar el delito político, pero no puede perdonar el asesinato de una
persona indefensa, ni la tortura, menos la desaparición o cualquier conducta
que pueda ser considerada un crimen extremo. Es necesario establecer si los
hechos que ocurrieron fueron correctamente calificados y si los responsables de
esos crímenes, excluido el indulto, respondieron alguna vez ante la justicia.
Lo sucedido dentro del Palacio de Justicia en noviembre de 1985, merece una
verdad completa: judicial, histórica y documentada. Por eso considero que la
solicitud del Dr. Mauricio Gaona debe ser recibida con respeto y examinada a la
luz de los acontecimientos por las autoridades competentes.



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