Las investigaciones exponen cómo para las vigencias 2024 y 2025, mandos militares y uniformados habrían dejado de lado la misión constitucional de combatir la criminalidad organizada para dedicarse a fiestas desenfrenadas, consumo desmedido de alcohol dentro y fuera del cantón militar.
Por:
Redacción Judicial
Documentos
reservados de la Inspección del Ejército revelan cómo oficiales y suboficiales
del Batallón Tenerife en Neiva habrían convertido la guarnición en un centro de
promiscuidad, riñas de violencia intrafamiliar, abusos de poder y una supuesta
red de prostitución interna, en momentos en que las disidencias de alias
‘Calarcá’ e ‘Iván Mordisco’ consolidaban su violento control en el Huila y
Tolima.
Un
devastador informe reservado de la Inspección del Ejército Nacional (Misión de
Trabajo N.º 02/2025), revelado por la REVISTA SEMANA, sacó a la luz pública una
profunda crisis de mando y disciplina al interior del Batallón de Infantería 'Tenerife',
unidad estratégica adscrita a la Novena Brigada y a la Quinta División.
Las
investigaciones exponen cómo mandos militares y uniformados habrían dejado de
lado la misión constitucional de combatir la criminalidad organizada para
dedicarse a fiestas desenfrenadas, consumo desmedido de alcohol dentro y fuera
del cantón militar y el manejo de un degradante "catálogo de mujeres
soldados" utilizadas para obtener beneficios, permisos por favorecimientos
sexuales.
El
dossier de 16 páginas, construido con testimonios de mujeres pertenecientes a
la institución, describe un panorama de absoluta relajación de la disciplina
militar en Neiva. La situación alcanzó niveles tan críticos que el propio mando
debió intervenir limitando el expendio de bebidas alcohólicas dentro de la
guarnición: “Se evidencia que el actual comandante ha encauzado la disciplina
prohibiendo la venta de licor en el minimarket”, señala el informe.
Sin
embargo, los hechos más graves involucran presuntos delitos sexuales y abusos
de autoridad:
El
"Catálogo": Una cabo tercero declaró en la investigación: “Había un
catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos.
Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros... A la soldado la
sacaban del alojamiento para que se viera con los cuadros y, los fines de
semana, salía de permiso, sin boleta”.
Violencia
Intrafamiliar y Acoso: Se denunció el caso de un capitán (comandante de
compañía) que aprovechaba su rango para exigir favores sexuales a subalternas.
Sus escándalos de infidelidad terminaron en violentas riñas públicas dentro del
batallón con su esposa, quien resultó con hematomas visibles en rostro y
brazos.
Asimismo, se documentaron presuntos acosos
sexuales por parte de dos coroneles mediante insinuaciones y amenazas
encubiertas.
El costo operacional
Mientras
la guarnición militar se sumergía en el descontrol, los departamentos de Huila
y Tolima sufrían un dramático deterioro de la seguridad entre 2024 y 2025. Las
estructuras armadas de las disidencias de las Farc, al mando de los cabecillas
‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’, se fortalecieron ante la falta de presión militar
efectiva:
La
Defensoría del Pueblo emitió la Alerta Temprana 022 de 2024 para Neiva, Tello,
Baraya y Colombia por la presencia y control coercitivo de los grupos ilegales.
En
municipios como La Plata (Huila), más de 16.000 habitantes de 24 veredas
sufrieron confinamiento forzado y restricciones a la movilidad por el cierre de
comercios impuesto por los alzados en armas.
En
Tolima, la gobernadora Adriana Matiz denunció reiteradamente la ausencia del
Ejército, lo que permitió a las disidencias imponer carnetización obligatoria a
campesinos y fijar pautas de convivencia comunitaria.
La Novena Brigada Responde
Tras
la difusión mediática y la gravedad de las denuncias, la Novena Brigada del
Ejército Nacional emitió este sábado 29 de agosto de 2026 el Comunicado de
Prensa N° 012, en el que precisa la postura oficial de la institución frente a
los hechos investigados:
La
institución confirmó que, una vez conocidos los reportes durante 2025, se
ordenaron misiones de trabajo y se dispuso la adopción de acciones
administrativas, disciplinarias y penales ante las autoridades competentes.
El
Ejército enfatizó que no tolera conductas de indisciplina, acoso laboral o
acoso sexual, y que los casos reportados son tramitados conforme a la norma
vigente.
Se
recalcó que “las actuaciones individuales que eventualmente se aparten de los
principios y valores... no representan ni comprometen el actuar institucional
ni el cumplimiento de la misión constitucional”.
La
Novena Brigada aseveró que su capacidad operacional no se ha visto comprometida
y que las tropas continúan en desarrollo de operaciones de control territorial
en el Huila.
Lo
cierto es que el escándalo en el Batallón Tenerife pone al descubierto una
profunda fractura entre la conducta de ciertos mandos castrenses y la misión
constitucional de proteger a la patria.
Mientras
en los alojamientos del fuerte militar en Neiva prevalecían las parrandas, los
beneficios irregulares y la explotación de uniformadas, las comunidades del
Huila y Tolima quedaban desamparadas ante el avance despiadado del crimen
organizado.
Más
allá de los comunicados institucionales y las investigaciones penales o
disciplinarias en curso, el verdadero desafío para el mando superior estriba en
restablecer con rigor la moral de las tropas, purgar las conductas de acoso y
corrupción interior, y demostrar en el territorio —con presencia efectiva y
combate real— que la protección de la población civil vuelve a ser la única
prioridad del Ejército Nacional.


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