Los colegios de la felicidad que costaron millones de pesos pero que todavía no reciben a nuestros niños.
¿Como puede un proyecto
concebido para construir seis colegios, contratado durante el gobierno de
Carlos Julio González Villa, inicialmente por $35.700 millones de pesos y
elevado posteriormente a más de $45.000 millones de pesos, terminar en
abandono, con contrato caducado, sanciones superiores a $14.000 millones de
pesos, copias del expediente compulsadas a la Fiscalía y, ocho años después,
con una nueva consultoría contratada tratando de establecer como terminar las
obras? ¿Qué dice el gobernador Rodrigo Villalba?
¿Dónde quedo la felicidad?
Algeciras, La Argentina, La Plata, Isnos, El Agrado y El Pital recibieron la
promesa del gobierno de González Villa, quien los bautizo ampulosamente como
los Mega Colegios de la Felicidad.
El contrato de obra 1465 de
2018, se celebró en el gobierno del señor González Villa, tuvo por objeto la
construcción de la primera fase de seis instituciones educativas. El Contrato
fue suscrito con el Consorcio Huila con Futuro, (a bellacos). Su valor inicial
fue de $35.700 millones de pesos. Después, por arte de birle biloque, llegaron
tres adiciones llevando el valor inicial a $ 45.536 millones de pesos. El plazo
también fue modificado. Y aquí comenzó
la danza de los millones. ¿Por qué adicionar más de $10.000 millones de pesos?
¿No hubo estudios completos? ¿Fallo la estructura financiera? ¿La interventoría
advirtió oportunamente los riesgos? La pregunta para establecer quien se llevó
el CVY: ¿Quién autorizo las modificaciones? Y, sobre todo: ¿Quién responde por
el resultado final?
También tuvo intervención de
la justicia que investigo a los contratistas, púes de alguna manera descubrió
vínculos entre el Consorcio Huila con Futuro, con el escándalo de Centros
Poblados. Uno de los socios del Consorcio contratista de los colegios de la
felicidad tenía una participación del 15% con Centros Poblados y la gobernación
de la época respondió que no alcanzo a perfeccionar (tapar) la cesión de esa
participación antes de la medida cautelar.
La secretaria de educación del Huila informo, en su momento, que los
recursos del anticipo permanecían en poder del contratista y que el consorcio
contratista no había dado ninguna explicación sobre dónde habían sido
invertidos.
Y el vagabundo exgobernador,
con tanto rabo de paja, ha anunciado su intención de aspirar nuevamente a la
gobernación del departamento. Pero hay más: Uno podría pensar que después del
escándalo, la intención del gobierno seria terminar rápidamente los colegios.
Pero no ocurrió así. En 2024 el actual gobernador Rodrigo Villaba Mosquera
planteó la necesidad de contratar una “Consultoría Técnica” por $440 millones
de pesos para “diagnosticar” el estado de las seis obras y “determinar” que
debía hacerse para terminarlas. ¿Qué tal la incompetencia oficial? En mayo de
2025 la situación seguía sin resolverse.
Pregunto a los Huilenses. ¿Es
a esa gentuza a la que deberían confiarle los destinos del departamento? El
Huila merece otra oportunidad.



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