#Actualidad - La caída de las cotizaciones internacionales y la revaluación del peso colombiano están reduciendo el precio A 2.005.000 que reciben los caficultores por carga de café pergamino seco . El Huila, principal departamento cafetero del país, también siente el efecto.
Después de los precios extraordinarios registrados durante 2025 y comienzos de
2026, el mercado cafetero colombiano atraviesa una etapa de corrección. La
cotización internacional del arábica ha retrocedido y el fortalecimiento del
peso frente al dólar está restando valor al precio interno. Aunque el mercado
continúa en niveles históricamente importantes, los productores reciben hoy
menos pesos por cada carga de café.
Por: Redacción Economia
Para miles de familias
cafeteras colombianas, y especialmente para los productores del Huila, la
pregunta se repite en las zonas de compra: ¿por qué está bajando el precio del
café si producirlo sigue siendo costoso?
El precio que recibe un
caficultor colombiano no se determina únicamente por la cantidad de café
disponible en el país. La Federación Nacional de Cafeteros explica que el
precio interno de referencia se construye a partir de tres variables
fundamentales: la cotización del café arábica en la Bolsa de Nueva York, el
diferencial de calidad del café colombiano y la tasa de cambio entre el peso y
el dólar.
Por eso, cuando cae la
cotización internacional o cuando el peso colombiano se fortalece frente al
dólar, el efecto termina trasladándose al precio pagado al productor.
Brasil vuelve a ser
protagonista
Uno de los principales
factores que está presionando los precios internacionales es la expectativa de
una mayor disponibilidad de café en el mercado mundial.
Brasil, principal productor
mundial de café, está terminando su cosecha de arábica 2026/27. El avance de la
recolección ha incrementado la oferta disponible y ha llevado a los productores
brasileños a vender mayores volúmenes, ejerciendo presión sobre las
cotizaciones.
Un informe reciente de la
Federación Nacional de Cafeteros señaló que el final de la cosecha brasileña y
el aumento de las ventas de los productores aceleraron la oferta local,
provocando descensos en los precios del arábica y del conilon. También indicó
que las previsiones de lluvias favorables para la floración contribuyeron a
mejorar las expectativas sobre la siguiente producción.
La situación tiene una
explicación sencilla: cuando el mercado espera que habrá más café disponible,
los compradores están dispuestos a pagar menos.
A esto se suma una señal
reciente del mercado internacional. Los operadores se preparan para llevar
importantes cantidades de café arábica brasileño a los almacenes certificados
de ICE, donde las existencias se encuentran en niveles excepcionalmente bajos.
El ingreso de esos volúmenes podría aumentar considerablemente los inventarios
certificados y generar nuevas presiones bajistas.
Es decir, aunque los
inventarios continúan siendo reducidos, el mercado está mirando hacia adelante
y anticipando una mayor oferta.
La Bolsa de Nueva York también
ha retrocedido
El segundo elemento está en la
Bolsa de Nueva York, referencia fundamental para el café arábica.
El 10 de septiembre, el
contrato de referencia se ubicó alrededor de 289,76 centavos de dólar por libra,
con una caída diaria cercana al 0,8 %.
La propia Federación Nacional
de Cafeteros registró hoy viernes 11 de septiembre una cotización de 288,15 centavos de
dólar por libra y un precio interno de referencia de $2.005.000 por carga de
125 kilogramos de café pergamino seco. Un día antes, el precio interno era de
$2.010.000 y la Bolsa de Nueva York estaba en 292,05 centavos.
La diferencia de apenas un día
permite entender la sensibilidad del mercado: una variación en Nueva York puede
trasladarse rápidamente al precio que se publica para los caficultores
colombianos.
El dólar juega en contra del
productor
Pero existe otro factor que en
ocasiones pasa desapercibido: el precio del café se negocia internacionalmente
en dólares, mientras que al productor colombiano se le paga en pesos.
Cuando el dólar pierde valor
frente al peso, cada dólar obtenido por la venta del café se convierte en menos
pesos.
Durante 2026 esta variable ha
tenido un peso importante. La Federación Nacional de Cafeteros ya había
señalado en sus informes que la tasa de cambio constituye uno de los tres
componentes esenciales del precio interno. En abril, por ejemplo, la TRM promedio
fue de $3.613,54, 15,5 % inferior a la registrada un año antes.
En los primeros días de
septiembre, el dólar llegó a ubicarse alrededor de los $3.100, de acuerdo con
los datos publicados por la Federación. Para el 10 de septiembre, la TRM
utilizada en la referencia del precio cafetero era de $3.090 por dólar.
Para un exportador colombiano,
recibir menos pesos por cada dólar significa que el precio internacional debe
ser todavía más alto para compensar esa diferencia.
No significa que el café esté
barato en el mundo
La caída actual debe
interpretarse con cuidado.
El precio del café ha bajado
respecto de los máximos alcanzados durante el periodo de fuerte valorización de
2024 y 2025, pero eso no significa que haya regresado a los niveles
históricamente bajos que enfrentaron los productores en otras épocas.
La Federación Nacional de
Cafeteros reportó que durante 2025 el precio interno promedio alcanzó $2.861.890
por carga, 51 % más que en 2024, mientras el valor de la cosecha llegó a $24,4
billones.
Precisamente por haber partido
de niveles extraordinariamente altos, la corrección actual se siente con mayor
fuerza en las regiones productoras.
La situación también debe
observarse desde el mercado mundial. Un análisis reciente señala que el índice
de precios de bebidas del Banco Mundial, que incluye café, cacao y té, cayó
durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. Sin
embargo, el mercado cafetero continúa siendo vulnerable debido a los bajos
inventarios y a la concentración de la producción en pocos países.
¿Y qué ocurre en Colombia?
Colombia tiene una
característica que la diferencia de otros grandes productores: su café arábica
de alta calidad tiene un diferencial o prima frente al precio internacional.
Esto significa que el precio
colombiano no depende exclusivamente de la cotización de Nueva York. La calidad
y la percepción del café colombiano en los mercados internacionales pueden
generar un valor adicional.
Sin embargo, esa prima no
siempre alcanza para compensar una caída simultánea de la Bolsa y del dólar.
La propia FNC registró en
abril de 2026 un precio interno promedio de $2.229.900 por carga, 26,8 %
inferior al promedio de abril de 2025. En ese momento, el contrato de Nueva
York promedió 299,3 centavos de dólar por libra, 20,9 % menos que un año atrás.
La Federación atribuyó buena parte del descenso internacional a las
expectativas de una cosecha favorable en Brasil y a la previsión de un
superávit cafetero.
El Huila siente el impacto
Para el Huila, esta situación
tiene especial importancia.
El departamento es uno de los
principales productores de café de Colombia y miles de familias dependen
directamente del comportamiento del precio para cubrir los costos de
fertilización, mano de obra, recolección, transporte, beneficio y mantenimiento
de los cultivos.
La Federación Nacional de
Cafeteros señala que el Comité de Cafeteros del Huila trabaja con decenas de
miles de familias productoras y mantiene programas de productividad, renovación
de cafetales, asistencia técnica y sostenibilidad.
Por eso, una reducción del
precio no representa únicamente una cifra menor en la pizarra de una
cooperativa. Puede significar menos ingresos para las familias rurales, menor
capacidad para invertir en los cafetales y mayores dificultades para asumir los
costos de producción.
En departamentos como Huila,
donde el café mueve buena parte de la economía rural, una caída prolongada
también puede repercutir en el comercio local, el transporte, los servicios y
las actividades relacionadas con la cosecha.
Hay otro problema: producir
sigue costando caro
El precio internacional puede
bajar en cuestión de días, pero los costos de producir café no necesariamente
lo hacen al mismo ritmo.
El productor debe asumir
fertilizantes, jornales, renovación de cultivos, control de plagas y
enfermedades, herramientas, transporte y costos de beneficio.
Por esta razón, el problema
para el caficultor no es simplemente que el precio haya disminuido, sino la
distancia entre lo que recibe por su café y lo que necesita para producirlo de
manera rentable.
La situación resulta todavía
más delicada para pequeños productores con baja productividad por hectárea o
con dificultades de acceso a crédito y asistencia técnica.
¿Puede volver a subir?
Sí. El mercado cafetero
continúa expuesto a factores que pueden cambiar rápidamente las expectativas.
El clima constituye uno de los
principales riesgos. La llegada de lluvias, sequías, temperaturas extremas o
problemas durante las cosechas en Brasil, Vietnam, Colombia y otros países
productores puede modificar las previsiones de oferta.
De hecho, las recientes
noticias sobre el fenómeno de El Niño agregan incertidumbre al mercado mundial.
Aunque sus efectos no son iguales en todos los países productores, los eventos
climáticos pueden alterar floraciones, cosechas, calidad y logística, generando
movimientos bruscos en las cotizaciones.
También será determinante el
comportamiento de los inventarios certificados en las bolsas internacionales.
Actualmente están en niveles muy bajos, y el ingreso de café brasileño a esos
almacenes podría ejercer presión adicional sobre los precios en el corto plazo.
Por eso, más que hablar de un
desplome definitivo, los analistas y productores deben observar el actual
escenario como una corrección dentro de un mercado todavía altamente volátil.
El precio del café está
bajando en Colombia porque varias fuerzas están actuando al mismo tiempo: la
expectativa de una mayor oferta internacional, el avance de la cosecha
brasileña, la corrección de las cotizaciones en Nueva York y un peso colombiano
relativamente fuerte frente al dólar.
Para el caficultor, el efecto
es directo: menos pesos por la misma cantidad de café.
El dato de hoy 11 de septiembre
es ilustrativo. Mientras la Bolsa de Nueva York se ubicaba en 288,15 centavos
de dólar por libra y el dólar en $3.090, la Federación Nacional de Cafeteros
fijo el precio interno de referencia en $2.005.000 por carga de 125
kilogramos.
Pero el futuro no está
definido. Los bajos inventarios mundiales, el clima, el fenómeno de El Niño, el
comportamiento de las cosechas y las decisiones de los grandes productores
pueden volver a modificar el equilibrio entre oferta y demanda.
Para el Huila, el desafío será
aprovechar los periodos de buenos precios para fortalecer productividad,
calidad y sostenibilidad, pero también prepararse para los ciclos de descenso.
Porque en el café, como pocas
actividades agrícolas, el precio que se paga hoy en la finca puede ser el
resultado de decisiones tomadas a miles de kilómetros de distancia, en una
bolsa internacional, en el mercado cambiario o en las condiciones climáticas de
otro continente.


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