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viernes, 11 de septiembre de 2026

EL CAFÉ SIGUE BAJANDO DE PRECIO…

#Actualidad - La caída de las cotizaciones internacionales y la revaluación del peso colombiano están reduciendo el precio A 2.005.000 que reciben los caficultores por carga de café pergamino seco . El Huila, principal departamento cafetero del país, también siente el efecto.


Después de los precios extraordinarios registrados durante 2025 y comienzos de 2026, el mercado cafetero colombiano atraviesa una etapa de corrección. La cotización internacional del arábica ha retrocedido y el fortalecimiento del peso frente al dólar está restando valor al precio interno. Aunque el mercado continúa en niveles históricamente importantes, los productores reciben hoy menos pesos por cada carga de café.


Por: Redacción Economia 


Para miles de familias cafeteras colombianas, y especialmente para los productores del Huila, la pregunta se repite en las zonas de compra: ¿por qué está bajando el precio del café si producirlo sigue siendo costoso?


El precio que recibe un caficultor colombiano no se determina únicamente por la cantidad de café disponible en el país. La Federación Nacional de Cafeteros explica que el precio interno de referencia se construye a partir de tres variables fundamentales: la cotización del café arábica en la Bolsa de Nueva York, el diferencial de calidad del café colombiano y la tasa de cambio entre el peso y el dólar.


Por eso, cuando cae la cotización internacional o cuando el peso colombiano se fortalece frente al dólar, el efecto termina trasladándose al precio pagado al productor.


Brasil vuelve a ser protagonista


Uno de los principales factores que está presionando los precios internacionales es la expectativa de una mayor disponibilidad de café en el mercado mundial.


Brasil, principal productor mundial de café, está terminando su cosecha de arábica 2026/27. El avance de la recolección ha incrementado la oferta disponible y ha llevado a los productores brasileños a vender mayores volúmenes, ejerciendo presión sobre las cotizaciones.


Un informe reciente de la Federación Nacional de Cafeteros señaló que el final de la cosecha brasileña y el aumento de las ventas de los productores aceleraron la oferta local, provocando descensos en los precios del arábica y del conilon. También indicó que las previsiones de lluvias favorables para la floración contribuyeron a mejorar las expectativas sobre la siguiente producción.


La situación tiene una explicación sencilla: cuando el mercado espera que habrá más café disponible, los compradores están dispuestos a pagar menos.


A esto se suma una señal reciente del mercado internacional. Los operadores se preparan para llevar importantes cantidades de café arábica brasileño a los almacenes certificados de ICE, donde las existencias se encuentran en niveles excepcionalmente bajos. El ingreso de esos volúmenes podría aumentar considerablemente los inventarios certificados y generar nuevas presiones bajistas.


Es decir, aunque los inventarios continúan siendo reducidos, el mercado está mirando hacia adelante y anticipando una mayor oferta.


La Bolsa de Nueva York también ha retrocedido


El segundo elemento está en la Bolsa de Nueva York, referencia fundamental para el café arábica.


El 10 de septiembre, el contrato de referencia se ubicó alrededor de 289,76 centavos de dólar por libra, con una caída diaria cercana al 0,8 %.


La propia Federación Nacional de Cafeteros registró hoy viernes 11 de septiembre una cotización de 288,15 centavos de dólar por libra y un precio interno de referencia de $2.005.000 por carga de 125 kilogramos de café pergamino seco. Un día antes, el precio interno era de $2.010.000 y la Bolsa de Nueva York estaba en 292,05 centavos.


La diferencia de apenas un día permite entender la sensibilidad del mercado: una variación en Nueva York puede trasladarse rápidamente al precio que se publica para los caficultores colombianos.


El dólar juega en contra del productor


Pero existe otro factor que en ocasiones pasa desapercibido: el precio del café se negocia internacionalmente en dólares, mientras que al productor colombiano se le paga en pesos.


Cuando el dólar pierde valor frente al peso, cada dólar obtenido por la venta del café se convierte en menos pesos.


Durante 2026 esta variable ha tenido un peso importante. La Federación Nacional de Cafeteros ya había señalado en sus informes que la tasa de cambio constituye uno de los tres componentes esenciales del precio interno. En abril, por ejemplo, la TRM promedio fue de $3.613,54, 15,5 % inferior a la registrada un año antes.


En los primeros días de septiembre, el dólar llegó a ubicarse alrededor de los $3.100, de acuerdo con los datos publicados por la Federación. Para el 10 de septiembre, la TRM utilizada en la referencia del precio cafetero era de $3.090 por dólar.


Para un exportador colombiano, recibir menos pesos por cada dólar significa que el precio internacional debe ser todavía más alto para compensar esa diferencia.


No significa que el café esté barato en el mundo


La caída actual debe interpretarse con cuidado.


El precio del café ha bajado respecto de los máximos alcanzados durante el periodo de fuerte valorización de 2024 y 2025, pero eso no significa que haya regresado a los niveles históricamente bajos que enfrentaron los productores en otras épocas.


La Federación Nacional de Cafeteros reportó que durante 2025 el precio interno promedio alcanzó $2.861.890 por carga, 51 % más que en 2024, mientras el valor de la cosecha llegó a $24,4 billones.


Precisamente por haber partido de niveles extraordinariamente altos, la corrección actual se siente con mayor fuerza en las regiones productoras.


La situación también debe observarse desde el mercado mundial. Un análisis reciente señala que el índice de precios de bebidas del Banco Mundial, que incluye café, cacao y té, cayó durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. Sin embargo, el mercado cafetero continúa siendo vulnerable debido a los bajos inventarios y a la concentración de la producción en pocos países.


¿Y qué ocurre en Colombia?


Colombia tiene una característica que la diferencia de otros grandes productores: su café arábica de alta calidad tiene un diferencial o prima frente al precio internacional.


Esto significa que el precio colombiano no depende exclusivamente de la cotización de Nueva York. La calidad y la percepción del café colombiano en los mercados internacionales pueden generar un valor adicional.


Sin embargo, esa prima no siempre alcanza para compensar una caída simultánea de la Bolsa y del dólar.


La propia FNC registró en abril de 2026 un precio interno promedio de $2.229.900 por carga, 26,8 % inferior al promedio de abril de 2025. En ese momento, el contrato de Nueva York promedió 299,3 centavos de dólar por libra, 20,9 % menos que un año atrás. La Federación atribuyó buena parte del descenso internacional a las expectativas de una cosecha favorable en Brasil y a la previsión de un superávit cafetero.


El Huila siente el impacto


Para el Huila, esta situación tiene especial importancia.


El departamento es uno de los principales productores de café de Colombia y miles de familias dependen directamente del comportamiento del precio para cubrir los costos de fertilización, mano de obra, recolección, transporte, beneficio y mantenimiento de los cultivos.


La Federación Nacional de Cafeteros señala que el Comité de Cafeteros del Huila trabaja con decenas de miles de familias productoras y mantiene programas de productividad, renovación de cafetales, asistencia técnica y sostenibilidad.


Por eso, una reducción del precio no representa únicamente una cifra menor en la pizarra de una cooperativa. Puede significar menos ingresos para las familias rurales, menor capacidad para invertir en los cafetales y mayores dificultades para asumir los costos de producción.


En departamentos como Huila, donde el café mueve buena parte de la economía rural, una caída prolongada también puede repercutir en el comercio local, el transporte, los servicios y las actividades relacionadas con la cosecha.


Hay otro problema: producir sigue costando caro


El precio internacional puede bajar en cuestión de días, pero los costos de producir café no necesariamente lo hacen al mismo ritmo.


El productor debe asumir fertilizantes, jornales, renovación de cultivos, control de plagas y enfermedades, herramientas, transporte y costos de beneficio.


Por esta razón, el problema para el caficultor no es simplemente que el precio haya disminuido, sino la distancia entre lo que recibe por su café y lo que necesita para producirlo de manera rentable.


La situación resulta todavía más delicada para pequeños productores con baja productividad por hectárea o con dificultades de acceso a crédito y asistencia técnica.


¿Puede volver a subir?


Sí. El mercado cafetero continúa expuesto a factores que pueden cambiar rápidamente las expectativas.


El clima constituye uno de los principales riesgos. La llegada de lluvias, sequías, temperaturas extremas o problemas durante las cosechas en Brasil, Vietnam, Colombia y otros países productores puede modificar las previsiones de oferta.


De hecho, las recientes noticias sobre el fenómeno de El Niño agregan incertidumbre al mercado mundial. Aunque sus efectos no son iguales en todos los países productores, los eventos climáticos pueden alterar floraciones, cosechas, calidad y logística, generando movimientos bruscos en las cotizaciones.


También será determinante el comportamiento de los inventarios certificados en las bolsas internacionales. Actualmente están en niveles muy bajos, y el ingreso de café brasileño a esos almacenes podría ejercer presión adicional sobre los precios en el corto plazo.


Por eso, más que hablar de un desplome definitivo, los analistas y productores deben observar el actual escenario como una corrección dentro de un mercado todavía altamente volátil.


El precio del café está bajando en Colombia porque varias fuerzas están actuando al mismo tiempo: la expectativa de una mayor oferta internacional, el avance de la cosecha brasileña, la corrección de las cotizaciones en Nueva York y un peso colombiano relativamente fuerte frente al dólar.


Para el caficultor, el efecto es directo: menos pesos por la misma cantidad de café.


El dato de hoy 11 de septiembre es ilustrativo. Mientras la Bolsa de Nueva York se ubicaba en 288,15 centavos de dólar por libra y el dólar en $3.090, la Federación Nacional de Cafeteros fijo el precio interno de referencia en $2.005.000 por carga de 125 kilogramos.


Pero el futuro no está definido. Los bajos inventarios mundiales, el clima, el fenómeno de El Niño, el comportamiento de las cosechas y las decisiones de los grandes productores pueden volver a modificar el equilibrio entre oferta y demanda.


Para el Huila, el desafío será aprovechar los periodos de buenos precios para fortalecer productividad, calidad y sostenibilidad, pero también prepararse para los ciclos de descenso.


Porque en el café, como pocas actividades agrícolas, el precio que se paga hoy en la finca puede ser el resultado de decisiones tomadas a miles de kilómetros de distancia, en una bolsa internacional, en el mercado cambiario o en las condiciones climáticas de otro continente.


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