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martes, 15 de septiembre de 2026

A LA CÁRCEL DOS HOMBRES SEÑALADOS DE EXTORSIONAR EMPRESA DE PROCESADORA Y COMERCIALIZADORA DE CARNES EN NEIVA.

Los dos adultos fueron capturados en flagrancia por el Gaula de la Policía cuando, presuntamente, pretendían recibir el dinero exigido a los administradores de una empresa procesadora y comercializadora de carnes.

 

Dos hombres fueron enviados a prisión y dos adolescentes recibieron medida de internamiento preventivo luego de ser judicializados por la Fiscalía como presuntos responsables de una extorsión contra los administradores de una empresa procesadora y comercializadora de carnes de Neiva.


Los señalados habrían exigido inicialmente $100 millones mediante amenazas contra las instalaciones, vehículos y trabajadores.

 

Por: Redacción Judicial


Una investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación y el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal, Gaula, de la Policía Nacional, terminó con la captura en flagrancia de Diego Armando Sánchez Roa y José Gabriel Sunce Bravo, así como con la aprehensión de dos adolescentes de 15 y 16 años, señalados de participar presuntamente en un esquema de extorsión contra una empresa del sector cárnico en Neiva.

 

Los hechos investigados se remontan a julio de 2026, cuando los administradores de la compañía comenzaron a recibir una serie de comunicaciones intimidatorias en las que les exigían dinero a cambio de no atentar contra la empresa y sus trabajadores.

 

De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, las víctimas habrían recibido llamadas telefónicas, mensajes, fotografías, videos y grafitis intimidatorios, a través de los cuales inicialmente les exigían el pago de $100 millones.

 

La suma posteriormente habría sido reducida, aunque las amenazas se mantuvieron. Los mensajes advertían, presuntamente, sobre posibles ataques contra las instalaciones de la empresa, sus vehículos y las personas que allí laboraban.

 

La investigación señala que los dos adultos procesados habrían utilizado a dos adolescentes de 15 y 16 años para cumplir diferentes tareas dentro de la actividad extorsiva.

 

Según la hipótesis de la Fiscalía, los menores habrían sido utilizados para entregar comunicaciones atribuidas a un grupo delictivo, coordinar la recepción del dinero y posteriormente suministrar un supuesto “paz y salvo” a las víctimas una vez se efectuara el pago.

 

El dinero, de acuerdo con la información entregada por el ente acusador, debía ser entregado en La Ceja, Cauca, como parte de las condiciones impuestas a los administradores de la compañía.

 

Sin embargo, el operativo desplegado por unidades del Gaula de la Policía Nacional permitió frustrar la entrega y capturar en flagrancia a los señalados cuando, presuntamente, pretendían recibir el dinero producto de la exigencia extorsiva.

 

El procedimiento se desarrolló en una zona industrial de Neiva, donde además fueron incautados una motocicleta y un vehículo que, según las autoridades, estarían relacionados con las actividades investigadas.


Tras las capturas y aprehensiones, los cuatro fueron puestos a disposición de la Fiscalía y posteriormente presentados ante jueces con función de control de garantías.

 

Fiscales de la Seccional Huila les imputaron, de acuerdo con el grado de participación que habría tenido cada uno, los delitos de extorsión en grado de tentativa agravada y uso de menores de edad en la comisión de delitos.

 

Ninguno de los procesados aceptó los cargos formulados por la Fiscalía.

 

Durante las audiencias, los jueces de control de garantías resolvieron imponer a Sánchez Roa y Sunce Bravo medida de aseguramiento en establecimiento carcelario mientras avanza el proceso judicial.

En el caso de los adolescentes, la autoridad judicial ordenó internamiento preventivo en un centro especializado, de acuerdo con las disposiciones aplicables al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.

 

La utilización de menores, bajo investigación

 

Uno de los elementos que genera especial atención en este caso es la presunta utilización de adolescentes para ejecutar actividades relacionadas con la extorsión.

 

La Fiscalía sostiene que los menores no habrían tenido un papel meramente circunstancial, sino que presuntamente fueron empleados para realizar entregas, coordinar la recepción del dinero y cumplir otras funciones dentro del esquema investigado.

 

La utilización de niños, niñas o adolescentes en actividades delictivas constituye una circunstancia de especial gravedad y activa mecanismos específicos de protección y responsabilidad dentro del sistema judicial colombiano.

 

En este caso, la decisión de imponer internamiento preventivo a los dos adolescentes deberá desarrollarse bajo las reglas especiales que rigen la justicia penal para menores de edad.


Una modalidad que mantiene en alerta a las autoridades

 

El caso también refleja una modalidad de extorsión en la que los delincuentes combinan diferentes mecanismos de intimidación para aumentar la presión sobre sus víctimas.

 

Las llamadas y mensajes se complementan con fotografías, videos, grafitis y comunicaciones que buscan generar la percepción de que existe una estructura armada o criminal detrás de las exigencias.

 

Para las autoridades, la denuncia temprana resulta fundamental para identificar a los responsables y evitar que las víctimas terminen entregando grandes cantidades de dinero.


En este episodio, la intervención del Gaula permitió realizar el operativo antes de que se concretara el pago y poner a los presuntos responsables a disposición de la justicia.


La captura de los dos adultos y la aprehensión de los adolescentes permitió frustrar una presunta extorsión que, según la Fiscalía, comenzó con una exigencia de $100 millones y estuvo acompañada de amenazas contra una empresa procesadora y comercializadora de carnes de Neiva.


La investigación deberá establecer ahora el nivel de responsabilidad individual de cada uno de los procesados y determinar quiénes estarían detrás de las comunicaciones y amenazas dirigidas contra las víctimas.

 

Mientras el proceso avanza, Diego Armando Sánchez Roa y José Gabriel Sunce Bravo permanecerán bajo medida de aseguramiento en establecimiento carcelario, mientras los dos adolescentes estarán en internamiento preventivo.

 

La Fiscalía continuará con la investigación y serán las autoridades judiciales las encargadas de determinar, mediante las pruebas incorporadas al proceso, la responsabilidad penal de los involucrados.

 

Todos los procesados mantienen su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia judicial en firme.

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