La entrevista concedida por Rodrigo Lara Restrepo a María Isable Rueda, en el periódico El Tiempo, ha servido como una advertencia política, seria, profunda y con implicaciones de gran calado para millones de electores de la derecha, para la sociedad civil y para quienes aún creen que las elecciones presidenciales se ganan únicamente desde los partidos. El Dr. Lara hablo como alguien que entiende la evolución del sentimiento.
ciudadano, el desgaste del
sistema político tradicional y el enorme vacío de liderazgo que hoy perciben
millones de colombianos frente al rumbo del país. Su afirmación de que Abelardo
de la Espriella puede incluso derrotar a Iván Cepeda en primera vuelta es
válida, y puede leerse estratégicamente como el momento político indicado
nacionalmente.
Rodrigo
identifica algo que muchos directoristas tradicionales se niegan a aceptar: el país
cambio.
La
ciudadanía no está buscando simplemente administradores prudentes ni operadores
eficientes del poder. Está buscando liderazgo, autoridad, claridad moral y una
voz capaz de enfrentar sin titubeos el deterioro institucional, la inseguridad
creciente y la frustración social frente al gobierno de Gustavo Petro. En tal
sentido, la figura de Abelardo de la Espriella aparece como una expresión de
ruptura más que de continuidad. Su discurso no se acomoda a los códigos
diplomáticos de la política tradicional; interpela directamente al ciudadano
indignado, al empresario preocupado, al joven frustrado y al colombiano cansado
de promesas incumplidas.
Ese
fenómeno el Dr. Lara Restrepo lo entiende con claridad meridiana. Mientras
algunos sectores siguen apostando a candidaturas construidas desde la comodidad
de las estructuras partidistas, Lara advierte que el voto emocional, el voto de
reacción y el voto de autoridad pueden redefinir por completo el mapa
electoral. Y ahí aparecen las candidaturas sostenidas por las maquinarias
desgastadas de los partidos tradicionales, y de aquellos otros partidos que se
ha convertido en “perros de toda boda”.
Pero
eso no es así: la política contemporánea exige conexión autentica con el
sentimiento social, y ese cordón umbilical no siempre pasa por los canales
tradicionales del poder. Rodrigo Lara interpela también al uribismo. Durante
años, ese grupo interpreto el clamor ciudadano por seguridad, firmeza y orden
institucional. Pero hoy enfrenta el desafío de entender que la oposición
también se transforma y, que nuevas figuras pueden ocupar ese espacio si logran
representar con mayor claridad ese sentimiento. Plantea una verdad incómoda: la
derecha colombiana ya no está definida exclusivamente por viejos liderazgos ni
por estructuras históricas. La Derecha colombiana está en plena
reconfiguración. Rodrigo Lara no hizo una predicción etérea. Hizo una
advertencia, y como pasa muchas veces en política, las advertencias importantes
son precisamente aquellas que los otros prefieren no escuchar. Excelente Dr.
Lara.



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