Con una inversión récord de la
Nación que creció un 138%, el departamento consolida la alimentación escolar
universal en 2026. El modelo destaca por dar el control a los padres en zonas
rurales, marcando un fuerte contraste con las suspensiones operativas que
afectaron a la capital.
Por: Redacción Regional
El departamento del Huila se
ha consolidado en 2026 como un referente nacional en materia de seguridad
alimentaria y permanencia educativa. Según el balance de la Unidad
Administrativa Especial de Alimentación Escolar – Alimentos para Aprender
(UApA), la región alcanzó un hito histórico: el 100% de cobertura en el
Programa de Alimentación Escolar (PAE). Este logro garantiza que la totalidad
de los estudiantes del sistema educativo oficial cuenten con el servicio
durante los 184 días del calendario académico, blindando un derecho básico que
beneficia directamente a 116.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes,
especialmente en los sectores rurales más apartados.
Inversión y democratización en
el campo
El salto metodológico y
financiero del programa se construyó de manera progresiva. Entre 2022 y 2026,
los recursos destinados por la UApA para el Huila crecieron un 138,1%,
superando los $115.687 millones de pesos. Con este presupuesto, el Gobierno
nacional financia cerca del 90% del valor total del PAE en el departamento,
trabajando en articulación directa con la Gobernación.
Además del incremento
presupuestal, el Huila se convirtió en pionero de la estrategia "PAE Rural
Disperso", una iniciativa diseñada junto al Banco Mundial para
democratizar la operación del programa. Desde comienzos de 2025, el servicio en
las zonas rurales más alejadas dejó de estar en manos de grandes operadores
tradicionales y pasó a ser gestionado de forma directa por cuatro Asociaciones
de Padres de Familia y dos Juntas de Acción Comunal en municipios como Aipe.
Esto ha permitido el uso de insumos locales frescos y minutas con sazón
autóctona, garantizando que el 65,3% de los beneficiarios del departamento,
ubicados en la ruralidad, reciban comida de alta calidad preparada en el sitio.
Vigilancia y control laboral
Con la cobertura estabilizada
en el departamento al cierre de 2026, los desafíos de Alimentos para Aprender
se concentran ahora en mantener la inocuidad y la transparencia. Para blindar
el programa, la UApA realiza monitoreos mensuales mediante alertas tempranas y
robustece las inspecciones aleatorias.
Estas auditorías no solo
revisan la calidad del sancocho o las compras locales —que por ley deben
abastecerse en al menos un 30% con productores de la región—, sino que
incorporan visitas conjuntas con el Ministerio del Trabajo para vigilar el
cumplimiento de los contratos, la seguridad social y los pagos dignos a las
madres manipuladoras de alimentos, quienes representan el motor comunitario del
PAE en el sur del país.


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