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viernes, 5 de junio de 2026

ÁLVARO LEYVA LA EMPRENDE NUEVAMENTE CONTRA CON EL GOBIERNO DE PETRO.

 Álvaro Leyva Durán, exministro de Relaciones Exteriores, confirma su distanciamiento definitivo del proyecto de la izquierda y del actual mandatario tras la reciente jornada electoral de 2026.


A través de un contundente comunicado público, el exministro de Relaciones Exteriores denuncia la presunta "adicción al desenfreno" del mandatario, arremete contra su postura ante el preconteo y proclama la victoria histórica de Abelardo de la Espriella.


Redacción Actualidad

 

En una de las declaraciones más severas y determinantes desde que dejó el gabinete, el exministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva Durán, hizo público un fuerte comunicado este viernes 5 de junio de 2026, en el cual rompe de forma radical con el presidente Gustavo Petro. Leyva no solo cuestionó severamente la conducta y salud del jefe de Estado, sino que calificó de "efectos funestos" su rechazo al preconteo electoral, sentenciando el hundimiento de la izquierda gubernamental ante lo que describe como un inminente "tsunami electoral" liderado por la oposición.

 

El documento emitido por Leyva Durán inicia recordando las tres misivas públicas previas que dirigió al presidente tras su salida de la Cancillería. En ellas, según afirma, denunció abiertamente una presunta "adicción a la vida licenciosa y al desenfreno" por parte de Petro, exhortándolo en reiteradas oportunidades a ponerse bajo la estricta tutela de profesionales de la salud. El exministro justificó estas intervenciones señalando que su motivación siempre fue procurar que "el país supiera a quién tenía de presidente" y que "Colombia pudiera seguir su camino democrático sin que el destino de la patria estuviera ceñido a los desmanes y a la decadencia personal de su mandatario".

 

El punto central de la ruptura radica en el escenario post-electoral inmediato. Leyva Durán recordó haber anticipado con precisión matemática los eventos recientes: la victoria electoral de Abelardo de la Espriella y la inmediata adopción de una "actitud autoritaria" por parte de Gustavo Petro. Según el diplomático, el actual presidente cumplió los pronósticos al desconocer los resultados certificados del preconteo, alegando fraude e inventando manipulaciones en el software de escrutinio.

 

Para Leyva, esta estrategia de Petro ha generado dos consecuencias "funestas" dirigidas contra sí mismo: en primer lugar, fulminó definitivamente la campaña de su propio candidato oficialista, quien quedó plenamente derrotado en las urnas; en segundo lugar, evidenció ante la opinión pública que el verdadero garante de las reglas democráticas es el candidato opositor triunfante, De la Espriella, y no el propio mandatario en funciones. "A Petro solo le sirve la democracia cuando gana", aseveró tajantemente.

 

Ante la negativa presidencial de reconocer los resultados, Leyva ratificó una drástica propuesta institucional basada en la legislación vigente: exige la retirada inmediata de Gustavo Petro del cargo bajo los términos del artículo 193 de la Constitución Política de Colombia. Su planteamiento exige que la vicepresidenta asuma de inmediato la jefatura del Estado y se convoque con carácter de urgencia a una comisión internacional de revisión del escrutinio, la cual estaría integrada por congresistas estadounidenses, eurodiputados, representantes del Vaticano y delegados directos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

El ex-canciller se mostró implacable al evaluar la psicología del actual gobernante, sosteniendo que el mandatario jamás asumirá sus propios desaciertos. Según Leyva, Petro prefiere culpar de su "viacrucis personal y de la catástrofe nacional" a los enemigos habituales de su imaginación: la derecha, el fascismo, el capital, la empresa privada y la oligarquía. En una dura autocrítica dirigida a su propio sector político, Leyva advirtió que la izquierda tardará mucho tiempo en recuperarse del error histórico de haber atado su destino político y social a la figura de Gustavo Petro.

 

El artículo concluye haciendo eco de las palabras finales del exministro, quien afirma de manera categórica que Abelardo de la Espriella "está haciendo historia" y que el próximo 7 de agosto asumirá el mando una nueva generación de colombianos con una visión de país radicalmente distinta, despidiendo de forma definitiva a las figuras del pasado.

 

En sus líneas finales, Leyva Durán lanza una grave advertencia sobre el estado emocional del mandatario, afirmando que su desespero es absoluto e interpretando su delirio actual como un intento de compararse con la histórica y trágica figura de Salvador Allende.

 

Argumenta que Petro cree, erróneamente, que "inmolarse puede engrandecerlo", cuando en realidad ha empequeñecido su propio legado. El ex-canciller cierra con un llamado urgente al círculo más cercano y familiar de Petro para que lo rodeen y ayuden a "evitar la tragedia", sentenciando que el electorado colombiano ya ha votado por el futuro y enterrado definitivamente el pasado. 

 

COMUNICADO DE ÁLVARO LEYVA DURÁN:


Luego de ser su Ministro de Relaciones Exteriores le escribí tres cartas públicas al Presidente. En todas denuncié su adicción a la vida licenciosa y al desenfreno. También lo invité a ponerse en manos de profesionales. Mi intención fue siempre múltiple: que el país supiera a quién tenía de presidente, que Petro encontrara ayuda para su enfermedad y que Colombia pudiera seguir su camino democrático sin que el destino de la patria estuviera ceñido a los desmanes y a la decadencia personal de su mandatario.


Hace unos días en un comunicado a la opinión hice una propuesta y dije lo que iba a pasar. Predije que Abelardo de la Espriella ganaría las elecciones y que Petro en su actitud autoritaria no aceptaría los resultados electorales. Que diría que hubo fraude, que se inventaría una manipulación del software de escrutinio y que alegaría que hubo trampa. Y todo sucedió.


El presidente desconoció el preconteo hoy sin duda y certificado, dijo que hubo fraude y generó dos efectos funestos, ambos contra sí mismo. El primero es que acabó con la campaña de su candidato que quedó definitivamente derrotado. Y el segundo es que evidenció que en esta contienda quien verdaderamente acepta las reglas de la democracia es de La Espriella y no él. A Petro solo le sirve la democracia cuando gana. Mientras que Abelardo ganará y será el próximo Presidente dentro de las reglas democráticas prestablecidas.


Propuse que si Petro decía que hubo fraude, se retirara del cargo en los términos del artículo 193 de la Constitución. Que asumiera la vicepresidenta y se invitara a una comisión integrada por congresistas americanos, eurodiputados, el Vaticano, la ONU y figuras internacionales a revisar el escrutinio. Y hoy quiero reiterar lo propuesto. Porque lo de Abelardo va a ser un tsunami electoral y la derrota definitiva de Petro será una realidad a pesar de que tiene la maquinaria, el dinero público y todas las costumbres electoreras más deplorables.


El aún Presidente no será capaz nunca de reconocer sus errores. Para él los responsables de su viacrucis personal y de la catástrofe nacional serán siempre los fantasmas de su imaginación: la derecha, el fascismo, el capital, la empresa privada y la oligarquía. Cuando la realidad es que él ha sido el verdugo de su propio proyecto. La izquierda necesitará mucho tiempo y mucha reflexión para reconocer el error de haber atado su destino a la figura de Gustavo Petro.


Abelardo de la Espriella está haciendo historia. Y con el surgimiento de ese nuevo liderazgo, se despiden definitivamente las figuras del pasado. Y eso está bien. El 7 de agosto asumirá el mando una nueva generación de colombianos con una visión distinta. Y en ese tránsito natural de la política conviene que desde ya a Petro lo rodeen su familia y sus amigos más cercanos, porque su desespero es total y puede cometer una locura. Él, en su delirio, siempre se ha comparado con Salvador Allende y siempre ha creído que inmolarse puede engrandecerlo, cuando en realidad fue él quien se empequeñeció a sí mismo. Cuando él mismo fue quien enterró su legado. Se derrotó él mismo como persona y como político. Insisto: sugiero que quienes lo quieren lo rodeen y lo ayuden para evitar la tragedia. Los colombianos votaremos en unos días por el futuro y enterraremos el pasado. Y Petro, en su negación, no lo ha entendido.


ÁLVARO LEYVA DURÁN 5 de junio de 2026

 

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