Una consigna que para millones de colombianos representa determinación, amor por Colombia y compromiso con la defensa de los valores nacionales.
Por: Julio Bahamon
La controversia resulta aún más llamativa cuando se recuerda la historia reciente del pais. Durante la campaña presidencial de 1982, Luis Carlos Galan popularizo una frase atribuida a los comuneros en cabeza del héroe José Antonio Galan: “Ni un paso atrás, siempre adelante, y lo que sea menester sea”. Aquellas palabras evocaban patriotismo, valentía y perseverancia. Nadie sostuvo entonces que semejante expresión constituyera una apropiación indebida de los símbolos nacionales o una amenaza para la equidad electoral.
Esa frase se empleó legítimamente para convocar a los colombianos a respaldar un proyecto político, por lo cual muchos colombianos nos preguntamos: ¿por qué hoy una expresión como “FIRMES POR LA PATRIA” merece un tratamiento distinto? La utilización de esa frase hace parte del debate legitimo sobre la libertad de expresión de las campañas electorales. Surge entonces la pregunta inevitable: ¿por qué Gustavo Petro en sus alocuciones y/o alucinaciones utiliza en tarima la bandera rojo y negro con la que hace alusión a la muerte? ¿otras veces ondean la bandera del grupo narcoguerrillero del M-19, símbolo del holocausto del Palacio de Justicia y no pasa nada?
La patria no pertenece a un partido ni a una ideología. La patria es de todos los colombianos. Por esa razón el juez que “prohibió” el uso de la camiseta que representa el querer por nuestra selección de futbol, y del magistrado del tribunal de Bogotá que determino que la frase “Firmes por la Patria” tampoco puede ser utilizada por la campaña de Abelardo la Espriella se han extralimitado en sus funciones porque con esas medidas se esta restringiendo de manera excesiva el lenguaje político y las expresiones que forman parte de un patrimonio cultural y sentimental de los colombianos.
Esas absurdas determinaciones recuerdan la lógica del celebre decreto de un alcalde de la localidad municipal de Zapata en el norte del pais: El alcalde, convencido de que con media vaca bastaba para abastecer de carne el mercado local, expidió un decretó cuyo texto decía: “Articulo único: mátese media vaca; Publíquese y cúmplase” Que pueden terminar produciendo desconcierto, y resultados que chocan con el sentido común y que a los ciudadanos nos resulta difícil de comprender.
Paradójicamente cada una de esas decisiones ha terminado en un aumento de la atención publica sobre la campaña de Abelardo de la Espriella. Al final, sin embargo, la decisión fundamental corresponderá a los ciudadanos que saldremos a las calles y a las urnas con la camiseta de la selección Colombia y con la consigna a flor de labios de que hoy estamos más que nunca: FIRMES POR LA PATRIA.


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