"Lo estábamos esperando. La arremetida de los violentos. De los grupos narcoterroristas aupados por Gustavo Petro, que se han venido lanza en ristre contra los campesinos a través de la instrumentalización de las juntas de acción comunal".
Por: Julio Bahamon
¿Qué podíamos esperar del
alicorado presidente, quien desde Montería se despachó con un discurso
virulento contra el próximo presidente de Colombia Abelardo de La Espriella, su
familia, contra los Estados Unidos, su presidente Donald Trump y su secretario
de Estado el señor Marco Rubio? Cuando
lo escuche dije: “ahora si se deschaveto este sujeto”. Termino por alucinar y
por demostrar que es un mal perdedor: Perdió la primera vuelta, perdió su
candidato, se desmorono su fallida constituyente, se le cayó toda la estantería
y no hay quien lo defienda.
Según el último informe
reservado (¿?) de las Fuerzas Militares, divulgado por Semana, advierte sobre
la acción territorial de las principales organizaciones armadas ilegales en
contra de los campesinos y labriegos de Colombia. Se ha montada una estrategia
dirigida desde el palacio de Nariño orientada a constreñir el derecho al voto
en importantes zonas rurales del país. Pero el voto es secreto, y lo sabemos
amigos, que de peores situaciones hemos salido bien librados. Calladitos los
colombianos saldremos a votar para aumentar y multiplicar copiosamente los 10,7
millones de votos y para obtener un triunfo contundente indiscutible y blindado
de toda acción fraudulenta de parte del ejecutivo. La meta es ganar con más del
doble de votantes a favor del candidato y próximo presidente Abelardo de la
Espriella.
“Al que no quiere caldo se le
dan dos tazas”. Frente a este panorama,
los colombianos responderemos con votos, más democracia, mayor participación y
más presencia ciudadana.
Las campañas que defienden la
institucionalidad, como es la nuestra, tienen la obligación de redoblar
esfuerzos, multiplicarnos y hacer presencia en ciudades y centros urbanos del
país con más de 500.000 habitantes, en donde se concentran millones de votantes
que pueden expresarse
libremente y sin las
restricciones que los grupos armados ilegales quieren imponer en zonas rurales,
sin abandonar a nuestra gente campesina. Necesitamos el poder para restablecer
la seguridad perdida, recuperar los territorios y devolverles el bienestar a
todos.
Bogotá, Medellín, Cali,
Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta, Pereira, Manizales, Ibagué,
Villavicencio, Neiva, Montería, Santa Marta, Valledupar, Pasto, Popayán, Rio
Hacha, deben convertirse en escenarios de movilización cívica, pedagógica
electoral y participación masiva. La tarea a cumplir: informar, persuadir,
debatir, votar. Cada voto libre constituye una derrota para quienes pretendan
direccionar por las armas la voluntad popular.
En Colombia ninguna
organización criminal ha logrado imponerse definitivamente sobre la voluntad de
la ciudadanía decidida a defender sus libertades. Abelardo presidente.



No hay comentarios:
Publicar un comentario