En una carta difundida desde un centro de detención migratoria en Estados Unidos, el activista colombiano Beto Coral denunció presuntas vulneraciones a sus derechos, pidió la intervención de organismos internacionales y aseguró que continuará defendiendo su proceso de asilo.
El activista y veedor ciudadano colombiano aseguró, a través de una carta pública, que permanece en aislamiento desde hace varios días en un centro de detención migratoria de Estados Unidos. En el documento denuncia presuntas vulneraciones a sus derechos, rechaza las acusaciones en su contra y solicita la intervención de organismos internacionales de derechos humanos.
El activista y veedor
ciudadano colombiano Beto Coral difundió una extensa carta pública en la que
relata las condiciones en las que asegura permanece recluido en un centro de
detención migratoria de Estados Unidos, luego de haber sido retenido por las
autoridades de ese país.
En el documento, que comenzó a
circular ampliamente en redes sociales, Coral afirma que lleva cerca de dos
semanas privado de la libertad y denuncia permanecer desde hace seis días en
una celda de aislamiento sin que, según sostiene, las autoridades le hayan
explicado formalmente las razones de esa medida disciplinaria.
La carta se conoce en medio
del proceso migratorio que enfrenta el activista colombiano, quien en años
recientes obtuvo notoriedad por sus denuncias sobre corrupción y por su
actividad política y de veeduría en Colombia.
En el texto dirigido a
"los colombianos y medios de comunicación", Coral asegura que
únicamente sale de su celda una vez al día para ducharse, esposado de manos y
pies, y que en la puerta de su celda aparece señalado como una persona con
riesgo de autolesionarse, una condición que rechaza categóricamente.
Asimismo, sostiene que no
tiene acceso permanente a agua potable, que no ha podido ver la luz del sol
desde su reclusión y que durante los traslados entre varios estados
estadounidenses —Arizona, Nuevo México, Texas, Nebraska, Minnesota, Mississippi
y Luisiana— habría sido privado de agua, alimentos y posibilidades de
comunicación.
En la carta también afirma que
durante los primeros días de detención fue golpeado y que hasta el momento no
le han leído sus derechos, denuncias que, por ahora, corresponden
exclusivamente a su versión y no han sido confirmadas por las autoridades estadounidenses.
Coral hace un llamado directo
a organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, relatores de Naciones Unidas y
organizaciones de periodistas para que hagan seguimiento a su situación.
En otro de los apartes del
documento, rechaza que sea considerado un inmigrante irregular y afirma que
ingresó legalmente a Estados Unidos, donde —según indica— solicitó asilo
político dentro de los plazos establecidos por la ley, obtuvo permiso de trabajo,
número de Seguro Social y licencia de conducción.
Igualmente, niega haber sido
agente o funcionario del Estado colombiano y recuerda que es hijo de un oficial
de la Policía Nacional que, según relata, participó en operaciones contra el
narcotráfico y fue condecorado por la DEA.
La carta concluye con un
mensaje dirigido al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien
le pide no permitir que se persiga a quienes ejercen la libertad de expresión.
Coral afirma que su lucha "ya no es por un asilo, sino por la justicia, la
libertad y los derechos civiles", e invita a la ciudadanía a difundir su
mensaje.
La detención de Beto Coral se
produjo luego de que las autoridades migratorias de Estados Unidos revocaran su
permanencia en ese país mientras avanzaba su proceso de protección
internacional. Coral había salido de Colombia hace varios años tras manifestar
que era víctima de amenazas por sus denuncias públicas y desde entonces residía
en territorio estadounidense bajo un proceso de asilo.
En las últimas semanas, su
captura por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) generó
reacciones de distintos sectores políticos y sociales en Colombia. Mientras
algunos congresistas, organizaciones y seguidores han solicitado garantías para
sus derechos y el respeto al debido proceso, otros han señalado que corresponde
a las autoridades estadounidenses resolver el caso conforme a su legislación
migratoria.
Hasta el momento, el Gobierno
de Estados Unidos no ha emitido un pronunciamiento público detallado sobre las
denuncias formuladas por Coral en la carta, ni ha confirmado oficialmente las
condiciones de reclusión descritas por el activista. Tampoco existe una
decisión definitiva sobre su situación migratoria o una eventual deportación.
La publicación de esta carta
vuelve a poner en el centro del debate la situación de los colombianos que
enfrentan procesos migratorios en Estados Unidos y la obligación de garantizar
el respeto por los derechos humanos durante cualquier procedimiento de detención.
Mientras avanzan las actuaciones de las autoridades migratorias, las denuncias
de Beto Coral permanecen sin verificación independiente y podrían ser objeto de
revisión por parte de los organismos nacionales e internacionales competentes.





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