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martes, 30 de junio de 2026

BETO CORAL DENUNCIA DESDE UN CENTRO DE DETENCIÓN EN EE. UU. PRESUNTOS MALOS TRATOS Y PIDE RESPALDO INTERNACIONAL.

 

En una carta difundida desde un centro de detención migratoria en Estados Unidos, el activista colombiano Beto Coral denunció presuntas vulneraciones a sus derechos, pidió la intervención de organismos internacionales y aseguró que continuará defendiendo su proceso de asilo.

 

El activista y veedor ciudadano colombiano aseguró, a través de una carta pública, que permanece en aislamiento desde hace varios días en un centro de detención migratoria de Estados Unidos. En el documento denuncia presuntas vulneraciones a sus derechos, rechaza las acusaciones en su contra y solicita la intervención de organismos internacionales de derechos humanos.

 

El activista y veedor ciudadano colombiano Beto Coral difundió una extensa carta pública en la que relata las condiciones en las que asegura permanece recluido en un centro de detención migratoria de Estados Unidos, luego de haber sido retenido por las autoridades de ese país.

 

En el documento, que comenzó a circular ampliamente en redes sociales, Coral afirma que lleva cerca de dos semanas privado de la libertad y denuncia permanecer desde hace seis días en una celda de aislamiento sin que, según sostiene, las autoridades le hayan explicado formalmente las razones de esa medida disciplinaria.

 

La carta se conoce en medio del proceso migratorio que enfrenta el activista colombiano, quien en años recientes obtuvo notoriedad por sus denuncias sobre corrupción y por su actividad política y de veeduría en Colombia.

 

En el texto dirigido a "los colombianos y medios de comunicación", Coral asegura que únicamente sale de su celda una vez al día para ducharse, esposado de manos y pies, y que en la puerta de su celda aparece señalado como una persona con riesgo de autolesionarse, una condición que rechaza categóricamente.

 

Asimismo, sostiene que no tiene acceso permanente a agua potable, que no ha podido ver la luz del sol desde su reclusión y que durante los traslados entre varios estados estadounidenses —Arizona, Nuevo México, Texas, Nebraska, Minnesota, Mississippi y Luisiana— habría sido privado de agua, alimentos y posibilidades de comunicación.

 

En la carta también afirma que durante los primeros días de detención fue golpeado y que hasta el momento no le han leído sus derechos, denuncias que, por ahora, corresponden exclusivamente a su versión y no han sido confirmadas por las autoridades estadounidenses.

 

Coral hace un llamado directo a organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, relatores de Naciones Unidas y organizaciones de periodistas para que hagan seguimiento a su situación.

 

En otro de los apartes del documento, rechaza que sea considerado un inmigrante irregular y afirma que ingresó legalmente a Estados Unidos, donde —según indica— solicitó asilo político dentro de los plazos establecidos por la ley, obtuvo permiso de trabajo, número de Seguro Social y licencia de conducción.


Igualmente, niega haber sido agente o funcionario del Estado colombiano y recuerda que es hijo de un oficial de la Policía Nacional que, según relata, participó en operaciones contra el narcotráfico y fue condecorado por la DEA.

 

La carta concluye con un mensaje dirigido al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien le pide no permitir que se persiga a quienes ejercen la libertad de expresión. Coral afirma que su lucha "ya no es por un asilo, sino por la justicia, la libertad y los derechos civiles", e invita a la ciudadanía a difundir su mensaje.

 

La detención de Beto Coral se produjo luego de que las autoridades migratorias de Estados Unidos revocaran su permanencia en ese país mientras avanzaba su proceso de protección internacional. Coral había salido de Colombia hace varios años tras manifestar que era víctima de amenazas por sus denuncias públicas y desde entonces residía en territorio estadounidense bajo un proceso de asilo.

 

En las últimas semanas, su captura por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) generó reacciones de distintos sectores políticos y sociales en Colombia. Mientras algunos congresistas, organizaciones y seguidores han solicitado garantías para sus derechos y el respeto al debido proceso, otros han señalado que corresponde a las autoridades estadounidenses resolver el caso conforme a su legislación migratoria.

 

Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no ha emitido un pronunciamiento público detallado sobre las denuncias formuladas por Coral en la carta, ni ha confirmado oficialmente las condiciones de reclusión descritas por el activista. Tampoco existe una decisión definitiva sobre su situación migratoria o una eventual deportación.

 

La publicación de esta carta vuelve a poner en el centro del debate la situación de los colombianos que enfrentan procesos migratorios en Estados Unidos y la obligación de garantizar el respeto por los derechos humanos durante cualquier procedimiento de detención. Mientras avanzan las actuaciones de las autoridades migratorias, las denuncias de Beto Coral permanecen sin verificación independiente y podrían ser objeto de revisión por parte de los organismos nacionales e internacionales competentes.



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