¡Qué es lo que no ha entendido, carajo! El pueblo se pronunció y derroto a su nefasto gobierno.
Pero, claro, ahora su preocupación no es que
Abelardo haya ganado como evidentemente triunfo, sino que lo que le viene a Ud.
pierna arriba y lo tiene en ascuas, es que su “heredero” reclamara al interior
de su partido la jefatura de la oposición. Ud. señor expresidente Petro, será
relegado al cuarto de “san alejo” y será arrumado como un mueble viejo.
Estaba escribiendo este articulo cuando recibí una llamada
de mi amigo Candido: quería saber cómo me sentía después de la victoria el
pasado domingo. Muy feliz, le respondí, amigo Candido, eso lo estábamos
esperando desde hace meses. Con un equipo muy importante de seguidores del
nuevo presidente logramos obtener un resultado admirable en el país, pese a
todas las arbitrariedades cometidas por Petro y sus lacayos, La compra de votos
fue inverosímil, llegando a pagar cada voto, en los departamentos de la Costa
Caribe hasta en un millón de pesos, y en el sur occidente el poder de los
fusiles de los bandidos torció la voluntad del pueblo en no menos de 200
localidades en donde el 100% de los votos fueron para Cepeda. Pero como bien lo
sabe Ud., estimado paisano, el pueblo es soberano y sabio.
Aproveche su llamada para preguntarle: ¿Como explica Ud.
que, mientras el registrador, los jueces de la república y las comisiones
escrutadoras certifican la validez del proceso electoral, el señor Gustavo
Petro siga negándose a reconocer la derrota? Muy sencillo, mi querido Dr
Bahamón, me dijo. Hay quienes aceptan los resultados cuando ganan y lo
cuestionan cuando pierden. Esa es una vieja enfermedad de los políticos,
Tienden a desconocer la voluntad popular.
Lo que he leído, le manifesté, es que el presidente Petro se
niega a abandonar la Casa de Nariño mientras no se despejen todas las “dudas”
sobre un supuesto fraude. Eso, Dr Julio, me recuerda a Santo Tomas, guardando
las enormes diferencias con Petro. El Apóstol dudaba para encontrar la verdad;
algunos políticos por conveniencia dudan para no aceptar una realidad que les
resulta incomoda. El Santo pedía pruebas para creer. Con Petro, las pruebas se
acumulan y, sin embargo, su mala fe lo lleva a mantener la incredulidad. ¿Qué
es lo que se debe hacer? Cuando el pueblo ha hablado no queda otra opción sino
reconocer el resultado, felicitar a los vencedores y prepararse para ejercer
una oposición responsable. Eso, es lo que yo creo, amigo mío, que es lo que mantiene
a Petro incomodo. Que él, no será el jefe de la oposición, sino que lo será
Iván Cepeda que saco mas de 12 millones de votos, mientras Petro hace cuatro
años solo obtuvo 11 millones de sufragios. Lo que hace que legalmente el jefe
de la oposición sea Cepeda.
Estamos de acuerdo Candido: La democracia colombiana no
puede quedar suspendida a la espera de que un derrotado decida cuando aceptar
su derrota. Los votos cuentan, los escrutinios concluyen y los gobiernos
terminan. La verdadera grandeza de un hombre no está en aferrarse al poder,
sino en reconocer la voluntad del pueblo. Gracias amigo mío.



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