"El discurso de victoria que pronuncio desde Barranquilla nuestro presidente se constituyó en una declaración de principios y una hoja de ruta para el país que comenzara a gobernar a partir del 7 de agosto de 2026."
La jornada electoral del día de ayer quedara inscrita en la historia republicana como una de las más trascendentales de las últimas décadas. Los colombianos asistimos masivamente a las urnas y tomamos una decisión clara: abrir un nuevo capítulo en la conducción de los destinos nacionales al elegir por mayoría de votos a Abelardo de la Espriella y a José Manuel Restrepo como los nuevos mandatarios de Colombia.
El discurso de victoria que pronuncio desde Barranquilla
nuestro presidente se constituyó en una declaración de principios y una hoja de
ruta para el país que comenzara a gobernar a partir del 7 de agosto de 2026. El
Dr. de la Espriella como presidente electo hablo con tono sereno y convoco a la
unidad nacional. Comprendió que una vez cerradas las urnas desaparecen los
adversarios y emerge una sola responsabilidad: gobernar para todos los
compatriotas, incluidos quienes no votaron por él. El presidente electo, Abelardo de la
Espriella recordó que la voluntad popular expresada ayer en las urnas
constituye un fundamento de legitimidad republicana. Hizo un vehemente llamado
a respetar la Constitución y las libertades públicas, declaración que fue
recibida como una señal de tranquilidad y confianza. Confirmó su indeclinable
compromiso con la seguridad, puesto que más de 13 millones de colombianos
acudimos a votar con la esperanza de recuperar la tranquilidad en las regiones,
restablecer la autoridad legitima del Estado y enfrentar con decisión a los
grupos criminales que durante los últimos años han desolado el campo y ciudades
en vastas zonas del territorio nacional. La paz nos dijo, se construye sobre la
legalidad y no sobre la claudicación institucional. En materia económica, el
discurso transmitió la idea de que Colombia posee todo el potencial para volver
a crecer, generar empleo y atraer inversión.
Pero el aspecto más relevante de su discurso fue su llamado
a la reconciliación. Después de años de polarización, agravios y divisiones, el
Dr. de la Espriella invito al pueblo a reencontrarse alrededor de aquello que
nos une: el amor por Colombia, la defensa de la libertad y el deseo de
construir un mejor futuro para las próximas generaciones. La historia de hoy no
pertenece exclusivamente a un partido, una coalición o una región. Es el
resultado de una voluntad popular que decidió escuchar y asumir el control de
su destino democrático. De manera especial, nuestro departamento en Huila
ratifico ese mensaje con una contundencia admirable incrementando
significativamente su respaldo entre la primera vuelta y la segunda,
consolidando una victoria en la totalidad de sus 37 municipios. De 297.000 votos obtenidos en la primera
vuelta, a más de 380.000 logrados ayer en la segunda vuelta a favor de Abelardo
y de José Manuel.
Debemos entender en consecuencia que la campaña termino.
Comienza ahora la tarea más difícil y noble. Transformar la esperanza de
millones de colombianos en resultados. Dios ilumine al presidente electo
Abelardo de la Espriella y al vicepresidente José Manuel Restrepo en la inmensa
responsabilidad de conducir los destinos de Colombia. Que esta etapa sea una
oportunidad para fortalecer la reconciliación, la libertad, la seguridad, la
prosperidad y la paz de la república. ¡Viva Colombia y viva la democracia! Julio
Bahamon.



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