Dijimos
en el artículo anterior que durante estos próximos 15 días, previos a la
segunda vuelta, nos ocuparíamos en explicar y desarrollar una serie de columna
de opinión que profundicen en cada una de las grandes áreas programáticas
expuestas por el candidato y su compañero de fórmula, Abelardo de la Espriella
y José Manuel Restrepo.
En
ese sentido presento la primera de ellas: “La seguridad, el primer deber del
Estado”. Y hoy, si que es importante mirar ese tema, cuando hemos conocido de
acciones terroristas que vienen cometiendo los grupos disidentes de las Farc en
algunos municipios de Colombia y traigo a cuento lo que está ocurriendo en
municipios de mi departamento como Algeciras, La Plata, Tello, Garzon, Aipe,
entre otros, en donde a raíz de los resultados maravillosos que obtuvimos en la
primera vuelta, los criminales los están citando a través de las Juntas de
Acción Comunal, en un número no menor a cinco personas para conminarlos, bajo
amenazas, a votar por el candidato del gobierno, Iván Cepeda.
De
ahí la inmensa importancia de garantizar seguridad para todos, como lo propone
Abelardo de la Espriella, para que exista una sociedad libre, prospera y
democrática. Sin seguridad no hay inversión, no hay trabajo, no hay educación
ni tampoco bienestar social. Por ello resulto importante que en la entrevista
con la revista Semana, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella
colocara este tema como la prioridad número uno en su gobierno.
Los
avances alcanzados en materia de seguridad durante décadas se encuentran hoy
amenazados por la expansión de los grupos narcoterroristas, por las economías
ilegales y la creciente sensación de inseguridad en las regiones.
El
próximo mandatario de los colombianos, Abelardo de la Espriella, sostiene que
el Estado debe recuperar plenamente el monopolio legítimo de la fuerza y
ejercer la autoridad efectiva sobre la totalidad del territorio nacional.
La
propuesta de fortalecer las Fuerzas Militares y de Policía busca devolverles
capacidad operativa, respaldo institucional y confianza pública. La experiencia
mundial es que ningún pais ha logrado reducir la pobreza mientras convive con
altos niveles de violencia e ilegalidad. La seguridad es una condición previa
para el desarrollo económico y la inversión privada. Nuestros agricultores no
producen lo que debería por culpa de la extorsión de los bandidos. ¿Para qué
hacen productivos sus cultivos si se ven obligados, bajo amenazas, a
entregarles a los criminales el fruto de su trabajo?
Abelardo
de la Espriella parte de una verdad elemental: el primer deber del gobierno,
cualquiera que sea, es proteger la vida, la libertad y los bienes de los
ciudadanos. “Colombia Patria Milagro” comienza allí: en la recuperación de la
autoridad legítima del Estado y en que la ley vuelva a ser respetada y donde
los colombianos puedan vivir y trabajar en paz.



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