La autoridad ambiental del
departamento emitió directrices urgentes a alcaldías y empresas de acueducto
urbano y rural. Con una probabilidad del 82% de consolidación del fenómeno para
el periodo 2026-2027, se prioriza el racionamiento de usos no esenciales y el
control de conexiones fraudulentas.
Redacción Huila
Ante la consolidación de la
segunda temporada de menos lluvias y la alarmante proyección del fenómeno de El
Niño para el periodo 2026-2027, la Corporación Autónoma Regional del Alto
Magdalena (CAM) emitió una circular con directrices de carácter preventivo y
obligatorio. El paquete de medidas está dirigido a las 37 alcaldías del Huila,
empresas prestadoras de servicios públicos, operadores de acueductos rurales y
juntas administradoras de agua, con el objetivo de mitigar el riesgo de
desabastecimiento hídrico y garantizar, de manera prioritaria, el consumo
humano en todo el territorio de la cuenca del alto Magdalena.
De acuerdo con los últimos
informes técnicos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios
Ambientales (IDEAM), se prevé un aumento crítico en la probabilidad de
desarrollo de condiciones tipo El Niño, situándose actualmente en un 82% para
el presente trimestre. Los modelos climáticos advierten que este escenario
experimentará una intensificación severa hacia finales de 2026 y el inicio de
2027, lo que provocará una drástica disminución de las precipitaciones frente a
los promedios históricos, un incremento en las temperaturas y un elevado riesgo
de incendios de la cobertura vegetal.
Juan Carlos Ortiz, subdirector
de Regulación y Calidad Ambiental de la CAM, explicó que la estrategia
institucional se fundamenta en cinco ejes operacionales para hacer frente a una
inminente condición de escasez. La primera gran medida radica en el uso
eficiente y la racionalización de usos no esenciales. La corporación instó a
prohibir temporalmente el uso de agua potable para actividades como el llenado
de piscinas, el riego de jardines o zonas verdes privadas, el lavado de
fachadas y el lavado de vehículos mediante el uso de mangueras.
Asimismo, las empresas
operadoras deberán realizar de forma inmediata un balance actualizado entre la
oferta hídrica disponible y la demanda de sus sistemas, mediante la revisión
rigurosa de sus Programas para el Uso Eficiente y Ahorro del Agua (PUEAA). La
CAM enfatizó la urgencia de implementar auditorías físicas en las redes de
distribución para la detección y control de pérdidas técnicas, así como el
monitoreo permanente de los caudales en las fuentes superficiales de captación.
Un componente crucial de la
directriz ambiental es el control estricto de intervenciones no autorizadas en
los cauces. Las administraciones municipales, haciendo uso de sus competencias
policivas, deberán desmantelar trinchos, barreras, represamientos o
derivaciones ilegales que alteren el normal discurrir de las aguas públicas. Al
respecto, el ingeniero Ortiz señaló la necesidad de revisar a fondo las
conexiones fraudulentas en los sistemas de aducción para optimizar el
transporte del líquido vital.
Aunque la alerta abarca a todo
el departamento, la CAM identificó el norte del Huila como la zona prioritaria
para activar estos protocolos, sumada a situaciones críticas identificadas en
cuencas específicas como la quebrada de Yaguilga, la quebrada en Nátaga, y los
municipios de Tesalia y San Agustín.
La autoridad ambiental recordó que, en múltiples ocasiones, el desabastecimiento no obedece exclusivamente a la falta de oferta de la cuenca, sino a fallas estructurales y falta de mantenimiento en las plantas de tratamiento y redes de conducción, deficiencias que la población padece directamente durante las temporadas secas. Finalmente, se ordenó a los comités locales mantener una articulación permanente con Aguas del Huila y la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo para canalizar apoyos logísticos alternos en caso de emergencia.


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