En el país cada vez son más las voces de protesta que se unen, por las fallas en la aplicación del Catastro Multiporoposito.
Los altos avalúos de los predios y la aprobación de la mayor taza para
el cobro del impuesto predial por parte de Concejos Municipales, tiene
inconforme a propietarios que ya iniciaron protestas en el territorio
colombiano.
Por: Rodrigo Rojas Garzón
Periodista Huila Hoy
Lo
que inició como una herramienta técnica para saldar una deuda histórica con el
ordenamiento del territorio, se ha transformado en un polvorín social. En las
últimas semanas, las principales vías de acceso a municipios como La Calera,
Cajicá y diversas zonas rurales del país han sido escenario de bloqueos y
arengas. El motivo: el Catastro Multipropósito, una política que, aunque busca
la justicia social, ha disparado el impuesto predial a niveles que muchos
ciudadanos califican de "impagables".
El
Catastro Multipropósito nació con el espíritu del Acuerdo de Paz, buscando
identificar quién posee la tierra y cuánto vale realmente. Tras décadas de
rezago (alrededor de 16 años en promedio sin actualizaciones en muchos
municipios), el Gobierno se propuso la meta de actualizar el 70% del territorio
nacional para 2026.
Sin
embargo, al actualizar los valores catastrales para acercarlos al precio
comercial, el impacto en el impuesto predial ha sido inmediato. Ciudadanos
denuncian incrementos que, en casos extremos, superan el 700%, dejando a
familias de estratos 1, 2 y pequeños productores rurales en una situación de
vulnerabilidad económica.
"Catastro
sí, pero no así", es el lema que resuena en las plazas, reflejando que el
desacuerdo no es con la organización del territorio, sino con la carga fiscal
que esta conlleva.
¿Por qué sube tanto?
Rezago
histórico: Predios que pagaban impuestos sobre avalúos de hace 20 años han
visto sus valores actualizados de golpe.
Transición
brusca: La falta de una aplicación equitativa de las tazas y los topes del
impuesto predial por los concejos de algunos municipios ha permitido que el
golpe sea directo al bolsillo del contribuyente.
Valor
comercial vs. Capacidad de pago: En muchas zonas, el valor de la tierra ha
subido por especulación, pero los ingresos de sus habitantes se mantienen
estancados.
Posibles soluciones
Ante
la presión popular y las vías de hecho que se han registrado en algunas
regiones del territorio colombiano, el Gobierno y expertos han puesto sobre la
mesa diversas alternativas para mitigar el impacto:
Se
encuentra en marcha una legislación que busca limitar el crecimiento del
impuesto. Para los estratos 1 y 2, el aumento no debería superar el IPC (Índice
de Precios al Consumidor), siempre que el predio no supere ciertos rangos de
valor (aprox. 135 SMLMV).
Implementar
incrementos progresivos durante varios años para que el ciudadano pueda adaptar
su presupuesto. Modificar los estatutos tributarios municipales para que
quienes tienen predios de lujo paguen proporcionalmente más, aliviando la carga
de los sectores populares.
Pago
por Cuotas y Descuentos sin intereses y fortalecer los descuentos por pronto
pago.
Desde
el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), la postura es clara: la
actualización es necesaria para la Reforma Rural Integral y para fortalecer las
finanzas de los municipios más pobres. No obstante, han reconocido que el 93%
de los predios en el país no deberían sufrir alzas desproporcionadas en su
bolsillo.
El
reto para el 2026 es mayúsculo. Mientras el Gobierno intenta consolidar el
inventario de tierras más ambicioso de la historia, la calle reclama que el
progreso territorial no puede hacerse a costa del hambre de los propietarios.
La
solución final no parece ser técnica, sino política: una que logre equilibrar
la necesidad de saber qué tiene el país con la realidad económica de quienes lo
habitan.
Aunque
el avalúo catastral lo define el IGAC o un gestor catastral, el valor final de
la factura que llega al ciudadano depende del Concejo Municipal. Su función
principal es:
Los
concejos deben actualizar el Estatuto Tributario para ajustar las tarifas (por
ejemplo, del 5 al 10 por mil). Si el avalúo sube drásticamente, el concejo
tiene la facultad de bajar la tarifa para que el golpe al bolsillo no sea tan
fuerte.
Crear
acuerdos para otorgar descuentos por pronto pago, pagos por cuotas o
exoneraciones temporales para sectores afectados (como el agropecuario o
víctimas del conflicto).
Bajo
la Ley 1995 de 2019 y normativas recientes de 2024-2026, los concejos deben
vigilar que se cumplan los límites al incremento del impuesto. Para predios
urbanos habitacionales de estratos 1 y 2, el incremento no puede superar el IPC
+ 8 puntos (o límites similares según la ley vigente).
Si
el gestor catastral entrega una actualización que dispara el cobro por encima
de estos topes, el Concejo Municipal debe intervenir normativamente para
proteger a los contribuyentes.
Si
bien los municipios necesitan dinero
para inversión social (vías, escuelas, salud, obras de infraestructura). El catastro
actualizado no se puede constituir en un sinónimo de abuso que sacuda los
bolsillos del pueblo.


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