En total son 880 establecimientos de Drogas La Rebaja, tras su extinción de dominio, se transforman en centros de atención primaria y puntos de dispensación de medicamentos bajo la administración del Estado.
En un movimiento que redefine el uso de activos estatales para la política
social, el presidente Gustavo Petro confirmó una transformación estructural
para la cadena Drogas La Rebaja. La red de farmacias más grande del país dejará
de ser únicamente un centro de comercio minorista para integrarse formalmente
al sistema de atención estatal como puestos de salud y dispensarios de
medicamentos.
Esta
decisión surge tras la culminación de los procesos de extinción de dominio que
dejaron a la cadena bajo control del Estado. Ahora, el Ejecutivo busca
capitalizar una infraestructura de más de 800 puntos de venta distribuidos en
todo el territorio nacional para mitigar la crisis que atraviesa el sector
salud.
El
plan gubernamental contempla una doble función para estos locales, dependiendo
de su ubicación y capacidad física:
Centros
de Atención Primaria (CAP): Muchos locales serán adecuados para ofrecer
servicios básicos de salud, funcionando como la primera puerta de entrada de
los ciudadanos al sistema.
Dispensarios
Regionales: Otros puntos se especializarán en la entrega de fármacos, con un
enfoque prioritario en poblaciones rurales o vulnerables que actualmente
enfrentan barreras para acceder a sus tratamientos.
"La
intención es fortalecer un modelo de salud con mayor presencia estatal,
utilizando infraestructura que ya existe para ampliar la cobertura de
inmediato", explicó el mandatario durante el anuncio.
Más
allá de la atención al público, el giro de Drogas La Rebaja tiene un trasfondo
económico. El Gobierno Nacional pretende que la cadena actúe como un operador
farmacéutico estratégico. Al gestionar directamente la compra y distribución,
el Estado busca abaratar costos de adquisición y garantizar que el inventario
de medicamentos esenciales no se interrumpa, un problema recurrente en el
modelo actual.
A
pesar del entusiasmo oficial, el anuncio deja interrogantes logísticos.
Convertir una farmacia comercial en un puesto de salud requiere adaptaciones
arquitectónicas, contratación de personal médico y licencias sanitarias
específicas.
Por
el momento, no se ha hecho público el cronograma detallado ni el presupuesto
que se asignará para esta reconversión a gran escala. Lo que sí es claro es que
esta medida marca un hito en la transformación del sistema de salud,
convirtiendo un antiguo activo de origen ilícito en la columna vertebral de la red
pública de atención primaria en Colombia.


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