Ya señores de las Farc y del ELN conocemos suficientemente
bien el leguaje del miedo. Y, en mi caso
personal, ya “le puse calzones al miedo”.
Uds. pretenden sembrar pánico en la población rural en
especial, intimidar al ciudadano y condicionar según instrucciones de su
candidato, el rumbo de la democracia. Arrebatárnosla, buscando que millones de
colombianos renunciemos al derecho más poderoso que los fusiles y los drones
con los que Uds. están sembrando de terror en Colombia. ¡Votar!
Amigos del Tigre: no es la primera vez que ocurre la
virulenta arremetida de los narcoterroristas. A comienzos de los años 2000,
cuando el pais atravesaba una de sus etapas más oscuras, las Farc, las mismas
de alias Iván Mordisco, de alias Calarcá y del bandido de Marlon, el ELN y
otros grupos criminales creyeron que podían doblegar la voluntad del pueblo
mediante el secuestro y la intimidación. Sin embargo, sucedió algo
extraordinario: Millones de colombianos, en silencio, pero con determinación,
salimos a las urnas a defender la Republica con la única arma legitima de una
democracia: el voto. Esa lección no
puede olvidarse. Hoy la historia parece repetirse, con la diferencia de que esa
horda de violentos esta siendo instrumentalizada, desde el gobierno, por el
candidato de Gustavo Petro, que quieren convertir el miedo en estrategia
política.
Ellos quieren que nos encerremos, que callemos, que nos
resignemos, que aceptemos como cosa normal que los fusiles decidan por encima
de nuestra voluntad. Pero no, Colombia no se arrodilla, ni retrocede ante la
adversidad. La respuesta no debe ser el
miedo; sino la resiliencia, la participación, la determinación y la presencia
masiva en las urnas.
El próximo 31 de mayo, además de ser una jornada electoral
también debe ser una jornada de defensa de Colombia. Su voto, el de su familia,
los votos de los vecinos, el mío, serán votos de afirmación de libertad, con
nuestro voto les diremos a los violentos que Colombia no se arrodilla, antes
correrán ríos de sangre, pero un tirano jamás.
Colombia no pertenece a los terroristas, ni muchos menos a quienes
pretenden justificar con indolencia hacia las victimas su accionar desde la
política.
Somos más de 45 millones de potenciales votantes. Si
logramos movilizar a un porcentaje alto de ciudadanos tendremos una fuerza
invencible, ante la cual, ningún grupo armado, ningún extremismo politiquero
podrá imponerse sobre la voluntad de un pueblo decidido a preservar su
libertad. Que nadie decida por nosotros; que nadie nos robe la esperanza.
Abelardo de la Espriella presidente en primera vuelta.



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