La Silla Vacía publico con bombos y platillos la noticia de que el partido Conservador adhirió en bloque a la campaña presidencial de la senadora Paloma Valencia, y eso no es de extrañar, como tampoco lo seria que el Liberalismo lo hiciera también, después de la avanzada que hizo a la misma la hija del director nacional del partido Liberal la Dra. María Paz Gaviria.
Esa es la gran diferencia que deberán analizar los amigos del centro y del centro derecha cuando se decidan a dar el voto por una de las dos opciones en disputa: Abelardo de la Espriella, quien ha dicho que no esta dispuesto a recibir respaldos institucionales de los partidos de siempre, liberal conservador, ni de la U, mientras Paloma Valencia, como en “botica” está recibiendo los abrazos del Oso de esas colectividades, hasta antier socias confesas y aprovechadas del régimen Petrista: Ministerios, contratos, canonjías, consulados, embajadas y mucha burocracia. Pero el Dr de la Espriella no le cierra las puertas, ni se niega a conversar con lideres y comunidades afectas a las viejas colectividades, la Liberal (fundada en 1848), ni a la Conservadora (fundada en 1849). ¡He ahí la gran diferencia!
Lo que personalmente he visto es un descontento y una evidente incomodidad en el bloque mayoritario del Uribismo, Puro y Duro, por lo que esta sucediendo, porque han entendido que no se trata de un simple proceso de ampliación política: es, y asi lo analizan, la llegada, sin mayor explicación, de sectores provenientes de los partidos tradicionales, Liberales, conservadores y de la U, muchos de los cuales hicieron parte activa del engranaje burocrático del gobierno de Gustavo Petro. La incoherencia no solo esta en sumar apoyos, sino en hacerlo sin una explicación clara que lo justifique. Una cosa es construir mayorías para gobernar, y otra distinta es abrir las puertas a quienes hasta ayer eran parte del problema. Aceptar sin filtros a quienes participaron del reparto burocrático y contractual del gobierno de Petro envía al elector un mensaje peligroso: que las convicciones son negociables y que la política sigue siendo el mismo juego de siempre, solo que con unos “nuevos mejores amigos”.
Colombia no necesita mas de lo mismo con distintos discursos. Necesita claridad, carácter y coherencia, extrema coherencia y, eso nos lo están ofreciendo Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.
Personalmente, por esas razones debo pronunciarme en contra de una presentación sesgada que hizo la Silla Vacía en relación a la visita que realizo a Neiva el pasado 13 de abril el Dr. José Manuel Restrepo, compañero de fórmula presidencial de Abelardo de la Espriella, cuestionando la presencia de distinguidos dirigentes de distintas ideologías, pero aplaudiendo la llegada de los conservadores a la de Paloma.
En política como en la vida, no todo lo que llega suma. Y a veces abrir mucho la puerta termina por vaciar la casa. Abelardo presidente: Julio Bahamon.



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