Un buen amigo me escribió una
nota en la que cuenta sobre una película de una persona resentida llena de
odio, que a toda hora huía de los debates cuando los tenía que afrontar. Cepeda
es una figura siniestra que logro ser senador sobre el prestigio de Alvaro
Uribe, siempre calumniándolo lleno de odio, que consiguió frente a la demanda
que le impuso el expresidente Uribe ante la Corte Suprema de Justicia, que dos
magistrados venales y zurdos retorcieran
la justicia, negaran la demanda del Dr. Uribe e hicieron que rebotara en su
contra, con lo cual Cepeda se propuso a hacerle daño el gran Colombiano, al
punto que, alcanzo con la ayuda del exministro de Justicia Montealegre, y de un
simulacro de jueza, condenarlo en primera instancia y llevarlo a la cárcel. De
forma inmediata, sus abogados actuaron ante el tribunal de segunda instancia y
brillo la verdadera justicia en el momento en que el Dr Alvaro Uribe fue
declarado Inocente de toda culpa. Ese fue el “trofeo” que utilizo Cepeda para
lograr la nominación del Pacto Histórico como su candidato a la presidencia de
Colombia. La infamia, la calumnia, la manipulación constante de la verdad y un
relato de más de 15 años con el que envenenaron la conciencia de muchos
compatriotas, fueron sus estandartes para hacer ver a Expresidente Uribe como
el causante de todos los males de la república.
Cepeda no tiene méritos
académicos, proviene de unas universidades comunistas de Bulgaria, en donde
solo enseñan odio y las distintas formas de lucha para acceder al poder. Y
Cepeda es un candidato que está a ordenes de los grupos criminales disidentes
de las narcoguerrillas de las Farc y del ELN. Lo anterior, lo traigo a cuento
para confirmar los vínculos de Cepeda con los bandidos, y las razones que el
impiden asistir a debates libres de toda sospecha y amarradijos. La pregunta es
la siguiente: ¿qué pasaría si por 24 horas Cepeda se viera forzado a decir la
verdad? Colombia posiblemente no sería diferente: pero Cepeda se vería obligado
a criticar la corrupción desatada en el gobierno de su mentor Gustavo Petro, y
a reconocer que su proyecto de “paz total” es un “Fracaso Total”.
“Cepeda no fracasaría por
decir la verdad, porque esa es su forma de vivir que presupone la mentira, la
sinuosidad, el silencio selectivo como herramienta legitima” dice nuestro
amigo. Pero los colombianos queremos que
quienes aspiren a dirigir al país no se escondan detrás de discursos escritos
en papelitos ambiguos, ni que se refugien en silencios evasivos y calculados.
Un buen candidato esta obligado a pronunciarse con claridad frente a los dramas
nacionales, especialmente cuando la violencia en sangra a Colombia. Mientras el
Cauca y el sur del Valle del Cauca viven una tragedia humanitaria debido a los
ataques criminales de los amigos de Iván Cepeda, el candidato de “Mordisco”
escoge el camino de la evasión y del silencio conveniente frente al terrorismo: 19 ciudadanos civiles inocentes, algunos
niños y mujeres, fueron vilmente asesinados, familias destruidas, comunidades
aterrorizadas, y Cepeda guarda un silencio que resulta tan evidente como
preocupante. Vamos a desnudar de cuerpo entero al bellaco y al traidor. Julio
Bahamon.



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