Por: Julio Bahamon
El teólogo alemán Dietrich
Bonhoeffer antes de morir a los 39 años fusilado por el régimen Nazi, dejo una
de las reflexiones más profundas e inquietantes del siglo pasado cuando afirmo
que “la estupidez es más peligrosa que la maldad”. Fue una conclusión dolorosa
de un hombre que observo como, una de las sociedades más cultas de Europa cayó
en las manos del nazismo y permitió que Adolfo Hitler arrastrara a Alemania
hacia la barbarie. Cualquier parecido con lo que está ocurriendo en nuestro país,
no es una coincidencia, sino una realidad. La estupidez de muchos colombianos
ha facilitado que el régimen “castro - chavista” de Gustavo Petro haya llevado
a Colombia, en menos de cuatro años, a un estado doloroso de postración.
El escritor y teólogo no hablaba de la falta de inteligencia, ni de la ausencia de formación académica. La estupidez a la que se refería era mucho más peligrosa: la incapacidad moral de pensar por si sola, la renuncia voluntaria al juicio crítico y la obediencia sumisa y servil frente al caudillismo, al poder, a la propaganda o a la presión social. En otras palabras, no hablaba del ignorante, sino del ciudadano que decide no pensar. A pesar del tiempo, 1945, ese fenómeno continúa siendo devastador en la actualidad. Muchos repiten consignas, pero no examinan los hechos. Defienden fanáticamente lideres antes de exigirles resultados. Atacan a sus contradictores antes de debatir ideas. La estupidez política se convierte en una herramienta de dominación. Cuando el pueblo deja de pensar se vuelve fácil de manipular.
Bonhoeffer dedujo que se puede
protestar contra la maldad, combatirla y denunciarla. Pero contra la estupidez,
las razones no cuentan, porque el estúpido no escucha argumentos: esta blindado
por la emoción, el fanatismo o el miedo. Allí radica su peligrosidad. Uds. han
visto que, pese a la realidad y a la descomposición del país, provocada por el
gobierno Petro, muchos estúpidos consideran que este ha sido el mejor gobierno
de la historia, que no hay violencia, que las neveras las tiene llenas, que no
hay 7 millones de colombianos pasando hambre, que los cultivos de coca son espejismos
creados por la oposición y que Colombia es una potencia mundial de la vida, a
pesar de los 40.000 asesinatos ocurridos durante esta administración. Que lo de
los carrotanques de la Guajira es pura paja de los uribistas, y que Iván Cepeda
se merece la candidatura presidencial, pese a que es mencionado en los
computadores de “Raúl Reyes” de ser aliado y vocero de las Farc, porque fue el
único político de la izquierda que con infundios se atrevió a meter a Uribe a
la cárcel, así a los pocos días los Tribunales lo declararon inocente.
Cuando la gente calla frente a la injusticia
por conveniencia, cuando se tolera la corrupción porque “todos roban”, cuando
se vota sin criterio y se opina sin conocimiento, la sociedad no avanza hacia
la democracia sino hacia la decadencia moral. Cuando se renuncia, por
conveniencia a los principios y pilares de un partido, y se termina por
aceptar, sin formula de juicio a los partidos políticos cómplices del desastre,
se cae en el abismo de la estupidez. Con Abelardo de la Espriella vamos a
derrotar la estupidez.



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