Por: Julio Bahamon.
Lo que el gobierno no le
quiere decir a la gente. Gustavo Petro dentro del libreto que tiene para
desarrollar antes de las elecciones, ha tenido siempre, entre ceja y ceja, al
Banco de la República, o Banco Emisor, o Banco Central. Y la copa se reboso a raíz
de que la junta directiva del Banco de la República decidió mantener altas las
tasas de interés cerca del 11,5%.
Pero aquí hay que decir las
cosas como son: El Banco no está perjudicando a la gente. Está tratando de
evitar que la situación sea peor. ¿La gente se pregunta por qué suben las tasas
de interés? Pensemos en que la situación se asemeja al funcionamiento de las
ollas de presión. Cuando la olla esta por estallar es porque la presión es tan
alta que hay que facilitarle una salida controlada a la presión interna a que está
sometida la comida dentro de la olla. Esto es, cuando todo sube de precio, la
comida, el arriendo, el transporte, es porque hay demasiada presión del dinero
circulando y todo el mundo se dedica a comprar más caro. Entonces el Banco de
la Republica se ocupa de poner más difícil pedir plata prestada. Controlando el
gasto a través de hacer más caros los intereses de los créditos. ¿Para qué?:
para que la gente y las empresas gasten menos y así los precios dejen de subir
tan rápido.
El gobierno argumenta que esto
afecta a los pobres, pero eso no es verdad. Lo que realmente golpea a los más
pobres es la inflación. Cuando suben el
arroz blanco, la yuca, el plátano, la papa, el aceite y los huevos, cuando el
sueldo ya no alcanza, cuando todo vale más cada mes, eso es lo que empobrece a
la gente, y eso es justamente lo que el Banco de la Republica está tratando de
frenar a través de subir las tasas de interés. Eso se llama, en buen romance:
Control de la inflación.
¿Pero qué sucede en este
gobierno? Que mientras el Emisor trata de enfriar la olla de la economía, el
gobierno por su lado, sin respetar las reglas fiscales, está haciendo lo
contrario. Atizando el fuego. A Petro se le ha dicho que debe recortar el gasto
en materia de contratación en el Estado, pero no hace caso, sigue gastando
grandes cantidades de dinero en contratar supernumerarios sin respaldo
presupuestal, en cuantías inverosímiles. Pasa lo mismo que en su casa: Si Ud.
gasta más de lo que tiene, termina endeudado, y todo se le encarece. No puede
pagar sus obligaciones. ¿Quién termina pagando el pato? El trabajador que paga más
por el mercado, el que pide un préstamo y tiene que pagar más por los intereses
y el ciudadano que ve que su sueldo ya no alcanza para cubrir los gastos de la
casa.
Si el gobierno derrochón y
mentiroso de Petro quiere de verdad ayudar a la gente pobre debería gastar
menos; evitar contratar más burocracia y supernumerarios, y dejar que el Banco
de la Republica haga su trabajo. Si no hay control del circulante los que
sufren no son los ricos, los mayormente afectados son los ciudadanos de a pie,
los pobres. Que Petro no mienta más, y que sus vasallos encaren con valentía
los problemas del país y dejen de lloriquear.



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