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domingo, 24 de mayo de 2026

PARAPETO. - EL CAFÉ AMARGO DE PALOMA.

Fajardo durante años construyo su identidad política alrededor de la tesis del: “Ni Petro ni Uribe” .


Por: Julio Bahamon

 

El Centro Democrático atraviesa uno de los momentos más delicados de toda su existencia. No así el Uribismo, que se ha refugiado, en su inmensa mayoría, en las toldas de la candidatura de Abelardo de la Espriella. Todo se debe a la incoherencia y ambigüedad de su campaña y al reciente acercamiento político y mediático entre Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático y Sergio Fajardo, “el tibio”, como comúnmente lo conocen en el país. No porque el dialogo democrático sea condenable, sino porque ocurre en un momento donde la campaña de la senadora del Centro Democrático necesitaba transmitir definiciones políticas y no mensajes ambiguos. Conversar es normal. Lo preocupante para sus seguidores es el significado político que esa actitud les envía.

 

Se le olvido a la distinguida candidata que para muchos uribistas el señor Sergio Fajardo no representa una figura neutral dentro de la historia reciente del país. Fajardo durante años construyo su identidad política alrededor de la tesis del: “Ni Petro ni Uribe” Una consigna que para millones de uribistas resulto profundamente indignante, porque termino igualando un proyecto asociado a la recuperación de la seguridad y de la institucionalidad, con propuestas radicales de la izquierda que históricamente ha confrontado violentamente con sus organizaciones narcoguerrilleras al Estado Colombiano. Por eso el café propuesto produce desconcierto.

 

A lo anterior se suma otro elemento imposible de ignorar: la influencia política del entorno de Fajardo, particularmente la cercanía de su pareja sentimental, la excanciller María Angela Holguin con Juan Manuel Santos. Y allí aparece una herida que para los uribistas nunca terminó de cerrarse. Para muchos militantes, el santismo representa la fractura del proyecto político que llevo a Alvaro Uribe Velez al poder. Santos representa el alejamiento de las banderas originales de la seguridad democrática y el inicio de una etapa de profundas divisiones dentro del partido político de Paloma.

 

¿Que esperaban los amigos de Paloma? Muchos ciudadanos veían en Paloma Valencia una dirigente capaz de liderar con coherencia doctrinaria el momento político actual pero no fue así. ¡Periclito! Ante esa triste realidad, ahora más que nunca se impondrá el voto Útil, con lo que se evitará, que la necesidad legitima de ampliar sectores se termine diluyendo en su identidad política. Una cosa, amigos, es construir puentes democráticos, y otra cosa muy distinta es enviar señales equivocadas que muchos interpretan como relativización de las diferencias ideológicas que han enmarcado una política durante más de 20 años. El país no busca acuerdo pegados con babas, ni equilibrios retóricos. Busca liderazgo, firmeza y claridad frente al rumbo de nuestra nación. Esa extrema coherencia, que reclama el país, en lo fundamental, la tiene Abelardo de la Espriella. Abelardo presidente, en primera Vuelta.

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