Por Julio Bahamon
Cuando las encuestas cumplen
una función incomoda les genera salpullido a los interesados en ganarlas.
Cuando eso sucede o no agradan sus resultados, como es el caso de las ultimas
publicadas por la revista Semana, elaboradas por la empresa internacional de
mayor credibilidad, Atlas Intel, resulta profundamente preocupante la decisión
de un árbitro de la autoridad electoral, que tome partido por una candidata, en
este caso particular, la de su propio partido Centro Democrático.
El magistrado Prada abrió a
escasos 11 días de las elecciones una investigación preliminar contra
Atlasintel, cuyos resultados conocidos en la última semana altero el tablero
político de la campaña electoral.
La pregunta de millones de
colombianos es inevitable: ¿Por qué ahora? ¿Por qué a menos de dos semanas de
las elecciones? ¿Y por qué justamente
contra la encuestadora cuyos números no favorecen a la candidata del Centro
Democrático?
Nadie discute que el CNE tenga
facultades de vigilancia. Lo que resulta legitimo cuestionar es la oportunidad
política de la actuación y el enorme daño que intenta producirle a la campaña
de Abelardo de la Espriella.
Muy grave es la percepción de
parcialidad que rodea el caso. El magistrado Prada demostró que no es una
figura neutral ante la opinión pública. Su trayectoria política y su cercanía
al expresidente Alvaro Uribe hacen imposible separar esta actuación, del debate
electoral que vive el país.
Jurídicamente puede defenderse la apertura de la indagación,
políticamente el mensaje es devastador para la candidata del Centro
Democrático. Da a entender que sus actuaciones reaccionan no frente a posibles
irregularidades técnicas, sino frente a resultados incomodos.
Surge ante la opinión pública
la vieja tentación autoritaria de romper el termómetro porque no gusta la
fiebre que registra. ¿Si Atlasintel estuviera favoreciendo a la candidata del
CD y a su fórmula vicepresidencial con Daniel Oviedo, habría existido la misma
premura investigativa?
El mayor riesgo para la
democracia no es una encuesta desfavorable. El verdadero peligro aparece cuando
los organismos llamados a garantizar neutralidad comienzan a ser percibidos
como actores de las campañas. Flaco servicio le presta el magistrado Prada a la
democracia porque con su actitud aflora la parcialidad y se pierde la
confianza. Ahora sí colombianos, con mayor entusiasmo vamos a votar por
Abelardo de la Espriella para que los vaticinios de Atlasintel se cumplan.
Ganar en primera vuelta. Yo tengo muy claro que la victoria debe ser en la
primera vuelta, porque con Petro, de jefe de debate de su alter ego Cepeda,
para una segunda vuelta no tendremos garantías y la batalla electoral se
convertiría en una verdadera Guerra. Evitemos esa terrible confrontación y
hagamos posible el triunfo definitivo del Tigre el domingo 31 de mayo.


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