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miércoles, 6 de mayo de 2026

PARAPETO. - EL MOMENTO DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA.

Hoy después de cuatro años de desastres administrativos, violencia y corrupción, hemos pasado de la ilusión al desencanto.


Gustavo Petro prometió una transformación estructural que terminó en un fiasco, enmarcado en improvisaciones, anuncios grandilocuentes, retórica y resultados ineficientes.


Los campesinos escucharon los cantos de sirena que entonaba el propio presidente Petro sobre millones de hectáreas productivas; a cambio recibieron solo formalización de algunas de ellas, terrenos que ya estaban en manos de los campesinos, que no transformaron la realidad.


Los jóvenes fueron convocados e ilusionados por la promesa de un futuro con educación garantizada. Simultáneamente crecía la incertidumbre sobre organismos como ICETEX que se liquidaba y los sueños se esfumaron.


En salud, millones de colombianos sienten que pasaron de un sistema bueno, pero imperfecto, a uno de riesgo.


En resumen, el fracaso de este gobierno fue total, absoluto. Hoy, muchos de quienes respaldaron ese proyecto callan o se apartan. Uno pregunta, y nadie asiente haber votado por Gustavo Petro.  Ese desastre y esa carga recae inevitablemente sobre su candidato, el aspirante a sucederlo, Iván Cepeda Castro, que representa la continuidad de una idea que no le cumplió al país.


Pero toda crisis abre una oportunidad. Y es ahí, donde emerge con fuerza la figura de Abelardo de la Espriella. No como un político tradicional, sino como una ruptura. De la Espriella representa algo que hoy escasea: claridad sin ambigüedades, extrema coherencia, carácter para enfrentar estructuras criminales que el actual gobierno permitió que se enquistaran amenazando la seguridad de los colombianos y un mensaje que ha conectado con millones de ciudadanos cansados del caos. Mientras otros dudan o calculan de la Espriella fija posiciones. Mientras el país reclama seguridad, Abelardo la pone en el centro del debate. Mientras muchos justifican los errores del poder y cohabitaron con el, el tigre los confronta sin titubeos.


Esa combinación, decisión, coherencia y firmeza, lo convierte en algo más que un candidato: en un estadista con un coequipero, el mejor, José Manuel Restrepo que representan un canal de expresión del inconformismo que le ha llegado al corazón de los colombianos.


Por eso lo digo: la elección que viene no será entre izquierda o derecha. Sera entre el continuismo y el desencanto, o la posibilidad de recuperar la seguridad, el orden, la confianza y la autoridad del Estado. De ahí que no dude en afirmar que este, es el momento de Abelardo de la Espriella.

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