Denuncias, videos y contacto para publicidad al WhatsApp 3195293166

jueves, 7 de mayo de 2026

PARAPETO. - EL SILENCIO DE PALOMA.

"Lo de Paloma Valencia no fue un simple cálculo político. Fue una señal de debilidad y de derrota".

Por: Julio Bahamon 

Negarse a decir si apoyaría a Abelardo de la Espriella en una eventual segunda vuelta frente a Iván Cepeda deja al descubierto el miedo y una tensión que esa campaña no puede ocultar: el daño que ha hecho al interior del Uribismo el señor Daniel Oviedo, que de manera increíble ha influenciado en la candidata, y la dificultad de actuar como bloque cuando el momento lo exige.

 

Podríamos hablar de estrategia, o de prudencia. Pero cuando esa misma ambigüedad se repite en su fórmula vicepresidencial, deja de parecer calculo y empieza a parecer desconexión con la realidad y con la urgencia política del momento.

 

No sabemos si sus asesores le advirtieron del riesgo real de su mutismo. El mismo debate terminara por debilitar a sus seguidores y en política dividir fuerzas siempre termina por favorecer al contradictor.

 

Esa actitud de Paloma nos invita a una reflexión de fondo: si el objetivo es evitar que una figura como Cepeda llegue fortalecida a una segunda vuelta, el silencio no es la opción más inteligente.

 

El liderazgo también consiste en saber en qué momento debe cerrar filas con fuerzas afines y ese momento parece estar cerca y deben admitirlo.

 

No es una cuestión de egos, ni de protagonismos individuales. O se consolidan apoyos desde ahora. O se deja abierta la puerta a un escenario incierto.

 

Vale la pena recordar que la candidatura de Abelardo de la Espriella no surge por generación espontánea, sino de un ambiente político que, en sus inicios, tuvo el impulso de Alvaro Uribe Velez.

 

Ese dato no es menor: habla de una raíz común que hoy debería facilitar, no obstaculizar las definiciones. Por esa razón, en algún momento dije y propuse adelantar una gran campaña para unificar al Uribismo alrededor de la aspiración de Abelardo de la Espriella

 

Para quienes se identifican con ese sector este mensaje es claro: la fortaleza no está en callar, sino en la capacidad de actuar con coherencia y oportunidad. En política no siempre gana el más fuerte, sino el que logra unirse a tiempo.

 

No puede Paloma negarse a reconocer que el momento exige que otro lidere. Y esa persona es Abelardo de la Espriella. Humildad y patriotismo senadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Adbox