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martes, 5 de mayo de 2026

PARAPETO. - CALUMNIAD, CALUMNIAD, QUE DE LA CALUMNIA ALGO QUEDA.

 
Por: Julio Bahamon

 

Frase atribuida a Francois-Marie Arouet, “Voltaire”. También una señora amiga en Neiva, doña Lila de Castaño, que tenía unas hijas muy lindas, desde muy temprano en las mañanas las levantaba diciéndoles: “hijas a levantarse a hablar mal de la gente, antes de que la gente hable mal de ustedes”.

 

Lo del tinterillo picapleitos fugaz, y sicario moral un tal Fonseca, miembro activo del partido Pacto Histórico, no es una denuncia: es una blasfemia y una maniobra política orquestada desde la presidencia de la república. Resulta inaceptable que a alguien se le ocurra señalar un supuesto fraude, que dice haberse cometido en la recolección de las más de cinco millones de firmas que llevo el candidato Abelardo de la Espriella ante la registraduría general de la nación con las que hizo su inscripción formal como candidato a la presidencia de Colombia y, al mismo tiempo, reconozca públicamente que no tiene pruebas. Eso es una irresponsabilidad deliberada.

 

En cualquier democracia seria, acusar sin evidencia no es valentía: es temeridad. Y cuando además quien lo hace milita en el partido de Iván Cepeda, convierte el asunto en algo sospechoso. El cachifo que presentó la denuncia no es un ciudadano cualquiera, sino que hace parte de una estrategia política peligrosa de los comunistas: utilizar todas las formas de lucha, inclusive hasta la calumnia.

 

En eso, el señor Cepeda es un experto, lo vimos visitando cárceles en Colombia y en los Estados Unidos en busca de testigos falsos, blasfemando contra el líder del partido Centro Democrático e indilgando responsabilidades al entonces presidente de la Republica Alvaro Uribe en los falsos positivos, sin tener en cuenta la definición que hizo la magistrada, Catalina Diaz, vicepresidenta de la sala de Reconocimiento de verdad de la JEP, en febrero de 2025, en el sentido de que, esos crímenes nunca fueron una política de Estado. Por lo tanto, eso tiene nombre: calumnia con propósito político. Narrativa con la que quieren instalar en la mente de los colombianos la idea de un fraude inexistente, jugando con la credibilidad del sistema electoral y con la honra de un candidato.

 

El leguleyo de marras, a órdenes del régimen, ante la insistencia de los medios para que presente las pruebas, se excusa y se esconde, diciendo que “las está buscando”, como si la justicia fuera un juego. Si hay pruebas, que las presenten. Si no las hay, que se retracten, como corresponde.

 

Petro ha jugado a distraer la opinión con escarceos con sus funcionarios, ya vimos las denuncias de Angie Rodríguez, y nada paso, las infamias de la “perramenta” que se refugia en el misterio del interior y la procuraduría calla sospechosamente, ayer con el “San Benito” de la Constituyente. Todos los días se fabrican infamias, y nos damos cuenta que quienes dicen defender al país, lo están degradando. Les vamos a dar una muenda electoral “de padre y señor mío”. Pónganle la firma. Abelardo presidente!

 

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