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lunes, 11 de mayo de 2026

BUSCAN FRENAR LA FRONTERA AGRÍCOLA Y PROTEGER LOS PÁRAMOS DEL MACIZO COLOMBIANO.

 
76 familias campesinas que habitan en zonas colindantes a ecosistemas de páramo fueron beneficiadas con procesos de reconversión productiva sostenible.

Con importantes avances en restauración ecológica, reconversión productiva y gestión conjunta de ecosistemas estratégicos, culminó el proyecto Páramos Macizo, iniciativa ejecutada durante los últimos cuatro años en los departamentos de Huila, Cauca y Valle del Cauca, con el propósito de frenar el avance de la frontera agrícola y fortalecer la conservación de los páramos del Macizo Colombiano.

 

En el departamento del Huila, 76 familias campesinas que habitan en zonas colindantes a ecosistemas de páramo fueron beneficiadas mediante procesos de reconversión productiva sostenible, principalmente a través de la implementación de sistemas silvopastoriles y cultivos asociados de fríjol y maíz. Estas estrategias buscan reducir la presión sobre los ecosistemas y reemplazar prácticas extensivas que generan deforestación y deterioro ambiental.

 

El proyecto logró intervenciones de reconversión productiva en 642 hectáreas de los tres departamentos participantes, mientras que en materia de restauración ecológica activa y pasiva se recuperaron 2.889 hectáreas ubicadas en áreas cercanas a los páramos, permitiendo la creación de corredores de conectividad y la preservación de servicios ecosistémicos fundamentales, especialmente la regulación hídrica. 

 

La estrategia fue posible gracias a la articulación entre el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), ONF Andina, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), la CVC, la CRC, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), alcaldías y otras entidades territoriales. 

 

Transformación del campo 

 

Entre los beneficiarios del proyecto se encuentra Moisés Moriones Astáiz, campesino de la vereda Campoalegre, en el municipio de La Argentina, quien destacó los aprendizajes obtenidos durante el proceso. 

 

Según relató, además del apoyo en infraestructura y transformación productiva de su finca, las capacitaciones fueron uno de los aportes más valiosos. “Nos capacitamos en ganadería sostenible, en la parte administrativa de la finca, la parte productiva y contable, porque nosotros como productores y empresarios del campo debemos revisar si nuestras unidades productivas son eficientes y si están dando ganancias”, explicó. 

 

En total, cerca de 250 familias de 12 municipios de Huila, Cauca y Valle del Cauca participaron de esta iniciativa enfocada en fortalecer la preservación, restauración y uso sostenible de los ecosistemas de páramo, en el marco del CONPES 3915 y la Ley 1930 de 2018. 

 

Protección del recurso hídrico 

 

El director general de la CAM, Camilo Augusto Agudelo Perdomo, destacó que el balance del proyecto representa un avance significativo en la conservación de uno de los ecosistemas más estratégicos del país. 

 

El funcionario señaló que las acciones implementadas no solo favorecen la biodiversidad del Macizo Colombiano, sino que también contribuyen a mejorar las condiciones del suelo y garantizar la regulación y calidad del recurso hídrico en la cuenca alta del río Magdalena. 

 

“Son prácticas de buen manejo del territorio que contribuyen a la conservación de la biodiversidad del macizo, pero también a mejorar las condiciones de suelo y cobertura, garantizando la regulación y calidad del recurso hídrico”, indicó.

 

 

Agudelo recordó además que el Huila cuenta actualmente con 111.000 hectáreas de páramo totalmente conservadas y que el 95 % de estas áreas se encuentran protegidas bajo figuras ambientales como Parques Nacionales Naturales, Parques Naturales Regionales y Distritos Regionales de Manejo Integrado.

 

Alternativas económicas para conservar 

 

Por su parte, Juan Pablo Puentes Lemus, director técnico de ONF Andina, aseguró que uno de los principales aprendizajes del proyecto fue comprender que la conservación ambiental debe ir acompañada de oportunidades económicas para las comunidades rurales. 

 

“Las familias se suman a la tarea de conservar ecosistemas como el bosque alto andino o los páramos, pero hay que ofrecerles medios de vida alternativos que les permitan solucionar sus necesidades básicas”, afirmó. 

 

En ese sentido, el proyecto promovió sistemas productivos más amigables con el suelo y el agua, especialmente en actividades ganaderas y agrícolas, buscando disminuir la expansión de la frontera agropecuaria sobre áreas sensibles.


Además, Puentes Lemus resaltó la creación de la plataforma digital colaborativa Forland, una herramienta que permitirá consolidar información de entidades ambientales y beneficiarios para tener una visión integral y compartida de los complejos de páramo del Macizo Colombiano. 

 

Finalmente, desde la CAM se advirtió que aún persisten grandes retos relacionados con la presión de la frontera agrícola y la recuperación de zonas degradadas alrededor de los páramos, ecosistemas considerados fundamentales para la conservación del agua y la estabilidad ambiental del país.

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