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sábado, 30 de mayo de 2026

CORTE SUPREMA DEJÓ EN FIRME CONDENA DE 39 AÑOS POR EL ASESINATO DE LA PERIODISTA FLOR ALBA NÚÑEZ.

Flor Alba Núñez Vargas fue asesinada el 10 de septiembre de 2015 cuando ingresaba a la emisora La Preferida de Pitalito. Su caso se convirtió en uno de los símbolos de la lucha por la libertad de prensa en Colombia.


El alto tribunal ratificó la condena contra Jaumeth Albeiro Flórez por su participación en el crimen de la periodista huilense Flor Alba Núñez Vargas, asesinada en 2015 en Pitalito. La decisión establece que el homicidio estuvo directamente relacionado con su labor informativa y constituye un ataque a la libertad de prensa.

 

Por: Rodrigo Rojas Garzón

Periodista Huila Hoy

 

A casi once años del asesinato que conmocionó al país y puso en alerta a las organizaciones defensoras de la libertad de expresión, la Corte Suprema de Justicia dejó en firme la condena de 39 años de prisión contra Jaumeth Albeiro Flórez, señalado como coautor del homicidio de la periodista Flor Alba Núñez Vargas, ocurrido el 10 de septiembre de 2015 en el municipio de Pitalito, sur del Huila.

 

La decisión judicial ratifica que el crimen estuvo motivado por la actividad periodística de la comunicadora y representa un ataque directo contra el ejercicio libre e independiente del periodismo.


En su fallo, la Corte Suprema concluyó que las pruebas recaudadas durante la investigación demostraron que Flor Alba Núñez fue asesinada debido a su trabajo como periodista y directora de contenidos de la emisora La Preferida Estéreo.

 

El alto tribunal rechazó los argumentos de la defensa que pretendían desvincular el homicidio de la actividad profesional de la comunicadora y enfatizó que se trató de un acto de censura violenta dirigido a silenciar su voz y limitar el derecho ciudadano a recibir información.

 

“Se trató de una acción ejecutada por la condición de periodista de Flor Alba Núñez Vargas”, señala la decisión judicial, que reconoce la especial gravedad de los ataques contra comunicadores sociales.

 

De acuerdo con las investigaciones adelantadas por la Fiscalía General de la Nación, Jaumeth Albeiro Flórez tuvo un papel determinante en la ejecución del crimen al conducir la motocicleta utilizada para facilitar la huida de Juan Camilo Ortiz, identificado como el sicario que disparó contra la periodista cuando ingresaba a las instalaciones de la emisora.

 

Las cámaras de seguridad registraron el momento en que la comunicadora llegaba a su lugar de trabajo y fue atacada por el agresor, imágenes que se convirtieron en una de las principales evidencias dentro del proceso judicial.

 

Flor Alba Núñez era reconocida en el sur del país por sus denuncias sobre hechos de corrupción, problemáticas sociales y asuntos de interés público. Su trabajo periodístico la convirtió en una voz influyente dentro de la región y en una figura respetada por amplios sectores de la comunidad.

 

Su asesinato generó el rechazo de organizaciones nacionales e internacionales defensoras de los derechos humanos y de la libertad de prensa, entre ellas la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que durante años hizo seguimiento al caso y reclamó avances en la investigación.

 

El crimen fue catalogado como uno de los ataques más graves contra periodistas ocurridos en Colombia durante la última década, debido a que buscó intimidar el ejercicio informativo y enviar un mensaje de censura a quienes desarrollan labores de denuncia e investigación.

 

La decisión de la Corte Suprema reafirma la jurisprudencia según la cual los delitos cometidos contra periodistas por razón de su oficio tienen una especial trascendencia social, pues no solo afectan a la víctima y a su familia, sino también al derecho colectivo de los ciudadanos a estar informados.

 

Con la condena ratificada y el reconocimiento judicial de que el homicidio estuvo ligado directamente a su labor periodística, el caso de Flor Alba Núñez Vargas se consolida como un precedente en la protección de la libertad de expresión en Colombia.

 

A más de una década de su asesinato, su nombre continúa siendo símbolo de la defensa del periodismo independiente y de la necesidad de garantizar condiciones seguras para quienes ejercen la labor de informar. La decisión de la Corte Suprema representa un paso importante en la búsqueda de justicia y en la lucha contra la impunidad en los crímenes cometidos contra periodistas.

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