Amigo Candido; ¿ha notado que todos los días los colombianos
amanecemos pendientes de cuál fue la última noticia o declaración del
presidente Gustavo Petro? Claro que lo he notado. Y también he observado que,
antes de que el mismo gobierno la utilice como herramienta para dividir a la
opinión pública, ya la han repetido por horas enteras la radio, la televisión,
los periódicos y las redes sociales. Le hacen un eco inverosímil.
Pero, le pregunto
Candido, acaso esa no es la tarea de los medios: ¿informar? Es cierto. Lo que
no estoy tan seguro, Dr. Bahamon, es de que su obligación sea convertir cada
frase provocadora en el centro del debate nacional por tanto tiempo. ¿Cuál cree Ud. amigo Candido es la
diferencia? Es enorme: informar, Dr. Julio consiste en comunicar un hecho de
interés público, verificarlo, contrastarlo y que no se salga de contexto.
Amplificar la noticia es repetirla hasta la saciedad, multiplicar su alcance y
aceptar que desplace del interés nacional los problemas verdaderamente
importantes. Ud. sí cree mi viejo amigo,
que eso está ocurriendo? Lamentablemente, con demasiada frecuencia Dr. Bahamón.
Mientras el país enfrenta problemas de seguridad, de empleo, de crecimiento
económico, de salud, de infraestructura y de inversión, la atención termina
concentrada en la última polémica, ataque, amenaza o infundio presidencial.
Entonces querido amigo Candido, regreso a la pregunta
original de esta conversación: ¿Y quién gana con eso? Gana Dr. Julio quien
logre imponer la agenda. Eso me hace recordar lo que una buena amiga nuestra,
hace ya varios años les decía a sus hijas en Neiva: “Hijas a levantarse
temprano a hablar mal de la gente antes de que la gente se levante a hablar mal
de Uds.” Eso es lo que hace Petro, consigue que todos hablen de lo que él dice,
aunque sea para criticarlo, y termina ocupando el centro del escenario. Entonces,
quiere decir, ¿que los medios están cayendo en esa estrategia oficial? Dr.
Julio no me corresponde juzgar sus intenciones. Pero si me pregunto si,
consciente o inconscientemente, no están sirviendo de caja de resonancia de una
comunicación diseñada para provocar reacciones permanentes.
¿Cuál debería ser entonces el papel del periodismo? El de
siempre amigo mío: independencia. Noticias que no alarmen tanto, ni tampoco que
no se conozcan los hechos. El refrán aquel de las beatas: “Ni tanto que queme
al santo, ni tan poco que no lo alumbre”. El deber de la prensa es informar con
rigor, ayudar a que los ciudadanos comprendan la realidad, no contribuir a que
la emoción sustituya el análisis. Entonces, ¿qué propone Ud. Don Cándido? Muy
sencillo Dr. Bahamón, menos eco y más contexto. Menos escándalo y más
investigación. Menos titulares incendiarios y más periodismo dedicado a temas
de interés nacional: seguridad, economía, y por qué tantos colombianos sienten
que el Estado se aleja de sus necesidades. Y lo que digo, Dr. Julio, va para
ambos lados. Espero que nos volvamos a encontrar próximamente: Dr. Julio, salúdeme al ministro Lara. Estamos
felices con su nombramiento y le deseamos lo mejor. Tiene madera.



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