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lunes, 6 de julio de 2026

OBRAS EN EL AEROPUERTO CONTADOR: ENTRE PRÓRROGAS, CUENTAS OCULTAS Y EL SILENCIO DE LA AEROCIVIL - PRIMERA ENTREGA.

El Comité Cívico Surcolombiano, denunció  que no les permiten realizar su labor de fiscalización comunitaria a la ejecución del contrato que a la fecha se encuentra en la cuerda floja.

La terminación de las obras de Modernización del Aeropuerto Contador están en entre dicho, siguen suspendidas por la AEROCIVIL  a petición del consorcio GAC AEROHUILA, que está buscando a toda costa una adición al presupuestal, petición que está en estudio y que de acuerdo con la veeduria ciudadana no se necesita.


Por: Rodrigo Rojas Garzón

Editor Huila Hoy


La infraestructura que se construye en Pitalito Huila vuelve a quedar  en el laberinto de la ineficiencia contractual generando incertidumbre. Un reciente y alarmante comunicado emitido por la Veeduría Ciudadana del Aeropuerto Contador, liderada por la exalcaldesa Gladys Canacue Medina, ha encendido las alarmas sobre el Contrato de Obra No. 23001152 H4 de 2023. La obra, cuyo colosal valor asciende a la astronómica suma de $38.969.764.926, debe ser el gran motor de competitividad y conectividad para el sur del país; hoy, sin embargo, amenaza con convertirse en otro elefante blanco, monumento regional a las promesas incumplidas y las prórrogas eternas.


Los datos oficiales revelados tras una accidentada reunión virtual con la interventoría (en cabeza del consorcio GAC AEROHUILA) dejan al descubierto un panorama desolador: a finales de abril de 2026, la obra presenta un avance físico real del 75.19% frente a un programado del 78.41%. Un desfase neto del 3.22% que, si bien a ojos de la pasiva burocracia estatal parece "menor", adquiere tintes de extrema gravedad si se analiza el contexto cronológico del proyecto. La fecha de finalización inicial estaba pactada para el 31 de diciembre de 2025. Tras vencerse esa primera fecha de finalización de las obras de acuerdo con el cronograma de ejecución de las obras, se otorgó una prórroga que expiró el pasado 30 de abril fecha desde el contrato se encuentras suspendido a petición  de manera mañosa por parte del contratista.


Lo verdaderamente indignante de esta situación no es solo el habitual retraso físico en el cemento, sino las flagrantes maniobras para evadir el control social. La Veeduría denunció públicamente que su última visita de campo presencial ocurrió el pasado 17 de febrero de 2026. Desde entonces, las solicitudes para realizar visita técnica y financiera  los trabajos en terreno durante los meses de marzo, abril, mayo, junio, fueron sistemáticamente aplazadas o canceladas por la interventoría aludiendo toda clase de excusas. ¿Qué se oculta en el terreno que los ciudadanos no pueden ver? El control social no es un favor que el contratista concede de buena gana; es una obligación constitucional que aquí se está pisoteando.


A esto se suma el ingrediente más alarmante: Durante la reunión virtual del 28 de abril, el consorcio interventor se negó a presentar la ejecución financiera. Es una obra pública que supera los 38.968 millones de pesos, ocultar en qué y cómo se están gastando los recursos de los contribuyentes es una afrenta directa a la transparencia. ¿A qué le temen el Consorcio Aerohuila GE 2452 y su interventoría? ¿Por qué la resistencia a las cuentas claras?


Para colmo de males, como se reseñó arriba, el contrato se encuentra actualmente suspendido, desde el paso mes de mayo, a la espera de que la Aeronáutica Civil (Aerocivil) apruebe de manera formal una nueva prórroga y una adición presupuestal (que de acuerdo con las veedurías no se necesita). La propia interventoría, en su informe No. 22 de marzo de 2026, recomendó cínicamente ampliar el plazo entre cuatro y seis meses más. Es decir, los laboyanos y habitantes en el sur del Huila tendrán que esperar, con suerte, hasta finales de año para ver terminada una obra que debió entregarse el año pasado.


El silencio y la lentitud de la Aerocivil para emitir un pronunciamiento definitivo sobre el nuevo plazo y si aprueban “la adición económica” no solo paralizan el desarrollo físico de la infraestructura, sino que ata de manos y amordaza la labor fiscalizadora de la comunidad organizada de dichas obras.


La Veeduría Ciudadana con respecto a la ejecución del contrato en mención — está conformada  por la exalcaldesa Clara Ines Triviño, la exdirectora de la Cámara de Comercio en Pitalito Clara Inés Triviño, los ingenieros Cristian Fabián Pizzo, Javier Valderrama, Ángel Iván Montealegre, el director seccional Pitalito de la Cámara de Comercio Cesar Augusto Torres Erazo, y los líderes comunales y sociales Ernesto Sterling Esquivel, Tatiana Parra Tejada, Fabio Valenzuela Artunduaga— quienes han tomado la decisión correcta al compulsar copias de esta denuncia a la Contraloría General de la República.

 

 El Aeropuerto Contador no puede seguir siendo el fortín de la improvisación contractual ni del secretismo. Las veedurias  exigen respuestas inmediatas, una apertura total de los libros contables por parte del contratista y que la Aerocivil actúe con la rigurosidad. El desarrollo regional no puede seguir esperando la terminación de la plataforma de aterrizaje y las obras complementarias, obras que están  en riesgo por culpa de las prácticas amañadas en la ejecución del contrato.


Abajo el comunicado con las denuncias sobre la suspención del contrato, pese a estar fechado el 4 de mayo la situación no ha cambiado al contrario el tiempo pasa y la obras siguen suspendidas.






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