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domingo, 5 de julio de 2026

ENTRE FLORES Y COLMENAS: JÓVENES DE TIMANÁ CONSTRUYEN FUTURO VIGIAS DE LAS ABEJAS.

 En Sicande, cada colmena es una prueba de que conservar la naturaleza también puede convertirse en una oportunidad para garantizar la polinización y fortalecer la economia familiar.


En la vereda Sicande, una asociación de jóvenes apicultores demuestra que el campo huilense también ofrece oportunidades para emprender, proteger la biodiversidad y garantizar el relevo generacional. Con el respaldo de la Gobernación del Huila, fortalecen una actividad que beneficia tanto a las familias campesinas como a los ecosistemas.

 

Por: Redacción Actualidad          

 

Apenas quince minutos separan el casco urbano de Timaná de la vereda Sicande. El camino conduce hacia un paisaje donde el verde de los árboles y los pastizales domina el horizonte, salpicado por el rojo intenso de los cachingos florecidos y el violeta de los gualandayes. Allí, entre guaduales que se mecen suavemente con el viento, el zumbido constante de miles de abejas anuncia que la naturaleza trabaja sin descanso.


En ese escenario funciona el apiario de la Asociación de Jóvenes Rurales Apicultores del Municipio de Timaná, un proyecto liderado por Santiago Cadena Quevedo, quien encontró en las abejas no solo una fuente de ingresos, sino una forma de vida heredada de su padre, Faiber Cadena.


Para Santiago, cada colmena representa mucho más que miel. Es un compromiso con la conservación ambiental y una oportunidad para demostrar que los jóvenes pueden encontrar en el campo un proyecto de vida sostenible.


Antes de acercarse a las colmenas, la rutina exige disciplina. A unos 500 metros del apiario comienza el protocolo de seguridad. Overol blanco, botas de caucho, guantes y una careta de malla fina cubren completamente el cuerpo.


La razón es sencilla. Cuando una abeja utiliza su aguijón libera una feromona de alarma que alerta al resto de la colonia, provocando una respuesta defensiva colectiva. Por eso, cada movimiento debe hacerse con calma y siguiendo estrictamente las recomendaciones de los apicultores.


El silencio también hace parte del trabajo.


Con un ahumador en mano, Santiago aplica pequeñas cantidades de humo en la entrada de cada colmena. El procedimiento tranquiliza temporalmente a las abejas y permite abrir cuidadosamente las cajas donde viven miles de ellas.


Retirar el techo, levantar la sobretapa y extraer los cuadros de madera es una labor que requiere experiencia y precisión. Uno a uno inspecciona los panales buscando huevos, larvas, reservas de miel y el estado general de la colonia. Cada detalle permite conocer la salud de la reina y proyectar el crecimiento del apiario.


Mientras el incesante vuelo de las abejas rodea el lugar, Faiber Cadena observa con satisfacción el trabajo de su hijo.


Recuerda que fue gracias a la apicultura que logró sostener a su familia durante muchos años y por eso decidió transmitirle ese conocimiento a la siguiente generación.


Para él, las colmenas representan mucho más que la producción de miel. De ellas también se obtienen polen, propóleos, cera, jalea real y apitoxina, productos con alta demanda en los mercados por sus propiedades nutricionales y medicinales.


Pero el mayor aporte de las abejas va mucho más allá de los ingresos económicos.


Durante cada vuelo realizan una labor silenciosa e indispensable: la polinización. Gracias a este proceso se reproducen miles de especies vegetales que sostienen los ecosistemas y garantizan buena parte de la producción mundial de alimentos.


Finalizada la inspección, algunos cuadros completamente llenos de miel son retirados cuidadosamente para evitar alterar el comportamiento de las colonias. Las cajas vuelven a cerrarse rápidamente, pues el exceso de manipulación puede generar estrés y provocar una reacción defensiva, especialmente cuando existen varias colmenas ubicadas a poca distancia unas de otras.


Lejos del apiario llega la recompensa.


La miel recién cosechada luce un color dorado con reflejos rojizos que brillan bajo los rayos del sol filtrados entre los árboles. Su aroma floral y su sabor intenso reflejan la riqueza de la vegetación que rodea las colmenas y el trabajo paciente de miles de abejas.


Impulso al relevo generacional


La Asociación de Jóvenes Rurales Apicultores del Municipio de Timaná hace parte de las 37 organizaciones beneficiadas por la convocatoria "A Jóvenes para Garantizar el Relevo Generacional Rural por un Huila Grande", liderada por la Gobernación del Huila.


Gracias a este programa recibieron diez colmenas completas con sus respectivos soportes y techos, una centrífuga de tres marcos en acero inoxidable para la extracción de miel, overoles de protección, material biológico con reinas mejoradas, además de asistencia técnica y acompañamiento financiero por parte de la Secretaría de Agricultura y Minería.


El propósito de esta estrategia es fortalecer los emprendimientos rurales liderados por jóvenes, promoviendo actividades productivas que generen ingresos, arraigo al territorio y sostenibilidad ambiental.


Guardianas de la vida


La importancia de proteger a las abejas trasciende cualquier actividad económica.


De acuerdo con organismos internacionales especializados en alimentación y agricultura, cerca del 75 % de los cultivos destinados a la producción mundial de alimentos dependen, al menos parcialmente, de la polinización animal, mientras que aproximadamente el 90 % de las plantas con flores requieren este proceso para reproducirse. Las abejas son, por amplio margen, los principales polinizadores.


Su desaparición tendría consecuencias directas sobre la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas.


En Sicande, cada colmena es una prueba de que conservar la naturaleza también puede convertirse en una oportunidad de desarrollo. Allí, entre flores, guaduales y montañas, un grupo de jóvenes huilenses demuestra que el relevo generacional del campo no solo pasa por cultivar la tierra, sino también por proteger a los pequeños insectos que hacen posible la vida.


Porque mientras las abejas continúen volando entre los bosques y cultivos del Huila, también seguirá latiendo la esperanza de un campo más próspero, sostenible.

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