"Hace bien el presidente electo Abelardo de la Espriella en suspender su visita al Huila en las actuales circunstancias de corrupción con las que el gobierno de Gustavo Petro pretende destruir a Colombia. Sin embargo, es necesario hacer claridad frente a la situación que se le presenta al departamento del Huila con el gobierno seccional en cabeza de Rodrigo Villalba como cerebro de esa misma corrupción que ha hecho metástasis en las regiones."
Por: Julio Bahamon
En el caso de nuestro departamento, que viene siendo
gobernado desde el año 2002 por dos castas familiares corruptas, la de los
González Villa y la de los Villalba Mosquera, debemos preguntarnos lo
siguiente: ¿Dónde quedaron las regalías del Huila? Durante más de dos décadas,
el Huila ha sido uno de los departamentos productores de petróleo de Colombia
y, por esa condición, ha recibido cuantiosos recursos provenientes de las
regalías. Miles de millones de pesos han ingresado a las arcas públicas mientras
los huilenses esperábamos que esa riqueza se tradujera en progreso,
competitividad y calidad de vida.
Rodrigo Villaba (2007-2011), Cielo González (2.012 – 2013),
Mauricio Iriarte (termino el periodo inconcluso de Cielo quien fue destituida
por actos de corrupción 2013-2015), Carlos Julio González (2016-2019); Luis
Enrique Dussan (2020-2023); Rodrigo Villaba (2024-2027). Durante esos 20 años los ingresos por
concepto de regalías superaron los 5 billones de pesos.
Quero que nos preguntemos: ¿Caul es la gran obra redentora
que dejaron los gobernadores entre 2007 y 2026?
¿Dónde está la autopista que transformó la economía del
departamento? ¿Dónde está el corredor vial estratégico completamente terminado
que comunica al Huila con el centro del país? ¿Dónde están los grandes
distritos de riego, los proyectos de saneamiento básico?, ¿la infraestructura
educativa y hospitalaria de alta complejidad o las obras que marcaron un antes
y un después en la historia del departamento?; ¿la conexión férrea con La
Dorada que abra el camino a los puertos del Caribe y del Pacifico?
Hace 55 años recorrí como director de Caminos Vecinales la
vía Isnos-Paletará- Popayán. En aquella época se hablaba de una obra que
tardaría unos pocos años en concluir. Han pasado más de cinco décadas y
continúa siendo una promesa inconclusa. Lo mismo ocurre con otras vías: la
Plata- Inza – Popayán y la Plata -Puracé- Popayán. Once elecciones han pasado y
esas obras siguen esperando convertirse en realidad.
¿Cuáles son los estudios que esos gobiernos han dejado para
la región? ¡Ninguno! Si el Departamento no tiene estudios pierde la posibilidad
de competir por las inversiones del Gobierno Nacional. Durante esos 20 años hemos perdido las
oportunidades de desarrollo. Las regalías no fueron “sembradas”, se las
robaron. Llego la hora de cambiar, para reivindicar al Huila.



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