La democracia ombiana está
amenazada a punto de desaparecer por la actitud pendenciera de Gustavo Petro,
quien durante todos estos años ha venido amenazando lentamente con discursos
populistas y ataques sistemáticos la institucionalidad para “atornillarse en el
poder” Lo último que ocurrió, con sus ataques directos al Honorable Consejo de
Estado debe preocuparnos seriamente a los colombianos, y estamos a tiempo.
La creación de los tres
poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial se establecieron como una
manera de equilibrar el poder en la república, precisamente para evitar que
ningún gobernante pueda tener el control absoluto del Estado. Por eso existen
tres poderes independientes y ese sistema fue concebido siglos atrás por el
pensador y político Montesquieu, quien entendió que la libertad de los pueblos
solo puede existir cuando el poder controla al poder. El Ejecutivo gobierna, El
Legislativo crea las leyes y vigila al gobierno. Y El Judicial garantiza que
nadie este por encima de la Constitución.
Cuando un gobierno, como el de
Petro intenta desacreditar a las Cortes, intimidar al Congreso o desconocer
decisiones judiciales, deja de actuar como demócrata y comienza a comportarse
como un tirano. Los constantes ataques del presidente Petro contra las
instituciones del Estado, sumados a las propuestas descabelladas de su
candidato y heredero del desastre Iván Cepeda, nos están diciendo que estamos a
las puertas de una dictadura por la intención de concentrar el poder en sus
manos. Cepeda recientemente viene impulsando la idea de eliminar el Consejo de
Estado, lo que representa una amenaza directa contra el equilibrio
institucional de la república. ¿Por qué lo quieren eliminar?: porque el Consejo
de Estado es el organismo mas importante que se encarga de controlar
jurídicamente los actos del gobierno. El Consejo de Estado defiende al pueblo
de aquellos decretos oficiales ilegales declarándolos contrarios a la ley, de
frenar los abusos administrativos y protege a los ciudadanos frente a los
desmanes y arbitrariedades del Ejecutivo.
¿Qué pasaría si lograran
debilitar o eliminar ese órgano de control? Simplemente que el gobernante, en
este caso el presidente, quedaría prácticamente sin límites. Haría lo que le dé
la gana. Por esa razón, resulta alarmante
escuchar discursos en los que el gobierno de Gustavo Petro presenta al Congreso
y a las Altas Cortes como “enemigos del pueblo” y como “obstáculos para las
reformas y trasformaciones”. Pero se equivocan: los controles son necesarios
porque son la única defensa de los ciudadanos frente a los abusos del poder.
Colombia atraviesa un momento
decisivo. La ciudadanía debe entender que la obligación es defender las Cortes,
el Congreso y la independencia judicial. Defendiéndolos defenderemos la
libertad. Los invito a votar masivamente este próximo domingo 31 de mayo por
Abelardo de la Espriella para derrotar el peligro y la amenaza conta muestra
independencia.



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