"La tarea de inmediato consiste en arreciar el volanteo, multiplicar la pedagogía electoral y enseñar claramente al ciudadano como votar correctamente por la formula presidencial de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo en el tarjetón electoral".
Faltan apenas quince dias para las elecciones y el pais ha entrado en la etapa definitiva de esta batalla democrática. A estas alturas ya no hay espacio para las divisiones internas, los egos personales ni las confrontaciones inútiles entre quienes comparten el mismo propósito de rescatar a Colombia. La suerte está echada.
Ahora comienza la hora de la organización, de la disciplina y del trabajo silencioso pero contundente que realmente define una elección. Las campañas se ganan en las calles, en los barrios, en las veredas a las que haremos llegar nuestras canciones de libertad, en las conversaciones familiares, en la reunión con los vecinos y amigos y, sobre todo, en la capacidad de cuidar cada voto el día electoral. Por eso, hoy necesita el pais de una ciudadanía movilizada con decisión y comprometida. La tarea de inmediato consiste en arreciar el volanteo, multiplicar la pedagogía electoral y enseñar claramente al ciudadano como votar correctamente por la formula presidencial de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo en el tarjetón electoral. Muchos votos se pierden por errores simples. Un tarjetón mal marcado puede terminar anulando un voto. De ahí la importancia de explicar pacientemente al elector como debe marcar el tarjetón y como defender su decisión democrática, Recordemos que nuestro voto es la única arma y herramienta que tenemos para salvar a Colombia.
Hay también otro aspecto que no debemos olvidar: la vigilancia electoral. Ninguna campaña seria puede descuidar la organización de testigos electorales. Ellos son los ojos de la democracia en cada mesa de votación. Su presencia garantiza transparencia, evita irregularidades y fortalece la confianza ciudadana en el proceso electoral.
También debemos activar las redes personales. Cada simpatizante debe convertirse en un multiplicador del mensaje. Visitar amigos, vecinos y familiares. Invitemos a cada persona a conseguir cinco votos más. Así se construyen las grandes victorias populares: ciudadano a ciudadano, conversación a conversación. Colombia por encima de los partidos y de las roscas del gobierno. Y algo fundamental: no tener miedo. Por mucho tiempo en Colombia los enemigos han querido meternos terror mediante amenazas. De miedo nadie se muere, Se puede morir sino actúa en defensa de su hogar, de su familia, de sus hijos y de su patria. La democracia se defiende con valentía. Defender nuestras ideas no es un delito; es un derecho legitimo dentro de cualquier sociedad.
Los próximos dias serán decisivos. Cada voto cuenta. Cada ciudadano marca la diferencia para abrirle paso a un nuevo pais. Si el trabajo lo hacemos con disciplina el próximo 31 de mayo después de las 4 de la tarde, millones de colombianos podremos celebrar la victoria y cantar al unísono: ¡Ceso la horrible noche!, por la decisión de un pueblo que se negó a rendirse.



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