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miércoles, 1 de abril de 2026

PARAPETO. - COLOMBIA CAPTURADA: EL CRIMEN ORGANIZADO DE LA MANO DE PETRO.

 

Los jefes de bandas criminales estuvieron en evento publico de Petro en Medellín.

Por: Julio Bahamon

 

Colombia un rehén del crimen organizado: es la consecuencia de una peligrosa mutación del Estado , que ha pasado de combatir estructuras criminales a reconocerlas como interlocutores políticos, de una delirante “Paz Total”, preludio de una nación “potencia mundial de la vida”, con:  330.000 hectáreas de coca, con  40.000 homicidios en tres años de gobierno y extensos territorios tomados por la insurgencia, mediante extorsiones, secuestros, asesinatos de lideres sociales, reclutamiento forzado y violaciones de menores, más de 80.000 familias desplazadas, por acción  de muchos de los gestores de paz del gobierno del cambio.

 

Aparentemente, la cacareada “paz total” suena humanista, pero en la práctica resulta profundamente peligrosa. Nadie sensato puede cuestionar la paz, sino que lo que vemos es un enorme costo institucional que se está pagando por intentarla, sin condiciones claras ni resultados a la vista. Colombia ya vivió ese camino. Durante los años oscuros de la expansión del narcotráfico, la política termino infiltrada por estructuras ilegales, el cartel de Medellín y el de Cali, la parapolítica, recordemos el proceso 8.000 de Ernesto Samper, la política de sometimiento de los bandidos a la justicia, que no solo financiaban campañas, sino que definían candidaturas y controlaban regiones enteras. Hoy, ese fenómeno no ha desaparecido; en Medellin recientemente vimos a las principales estructuras herederas del narcotráfico compartiendo tarima en la plaza de la Alpujarra con el presidente Gustavo Petro. Ayer nomas, la fiscal general de la nación ordeno levantar las ordenes de captura a 23 cabecillas de esos grupos criminales que fueron invitados por el gobierno de Gustavo Petro a ser “gestores de paz”.

 

Y ahí es donde el riesgo se vuelve estructural. Los criminales empoderados políticamente por el señor Gustavo Petro adquieren y pueden influir en el poder. Con eso, la política de seguridad pierde coherencia, la fuerza pública, Ejército y Policía, han sido debilitados en su capacidad operativa, en ese momento el proceso electoral presidencial se adelanta bajo una sombra creciente de impunidad. En Colombia, con lo que ha pasado con los cabecillas de las peores organizaciones criminales en Antioquia, no necesitan tomarse el poder por la fuerza. Les basta con influirlo, condicionarlo o cooptarlo como lo puedan hacer ¿Que esperamos los colombianos demócratas de los candidatos de la oposición? Primero, liderazgo real, no declaraciones, tampoco trinos. Colombia espera tres cosas concretas: Una línea de autoridad clara frente al crimen:  El país no quiere más interlocución con los grupos ilegales, sino una política de Estado que recupere el control territorial; Unidad estratégica. -La derecha y el centro están repitiendo el error histórico del 2022.

 

¿Dónde está cada candidato? Abelardo de la Espriella es el único que ha fijado una posición agresiva total y frontal contra las organizaciones y estructuras criminales; Paloma Valencia, tiene una posición de seguridad firme, sin embargo, no cuenta con el apoyo total de su fórmula vicepresidencial; Sergio Fajardo: Ambiguo estructuralmente.

 

En resumen: quien está dispuesto, y tiene la capacidad real de recuperar el Estado con toda su capacidad militar y de cerrar la puerta a la penetración del crimen en la política, es Abelardo de la Espriella.

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