La derrota 1-2 de Colombia frente a Croacia, en juego amistoso, dejó más interrogantes que certezas en el entorno de la Selección. Más allá del resultado, el desempeño del equipo evidenció falencias que hoy generan inquietud en el proceso liderado por el técnico.
Durante el compromiso, Colombia mostró
dificultades en momentos determinantes del partido. Aunque intentó reaccionar,
nunca logró imponer condiciones ni controlar el ritmo del juego, situación que
encendió las alarmas de cara a los próximos retos internacionales.
Uno de los puntos más discutidos fue la falta
de rotación en la nómina. En su intención de consolidar un equipo titular de
cara al debut en el Mundial de 2026, Lorenzo optó por mantener una base fija,
dejando de lado la posibilidad de probar variantes o evaluar jugadores en
nuevas posiciones. Paradójicamente, Croacia sí aprovechó el amistoso para
experimentar, reservando algunas de sus figuras y dándoles minutos en la
segunda parte.
El panorama ahora es más complejo, ya que el
siguiente rival será Francia, una de las grandes potencias del fútbol mundial.
En ese contexto, probar nuevos jugadores podría representar un riesgo, al
exponerlos en un escenario de alta exigencia.
La
insistencia con James
Otro aspecto que genera debate es la
continuidad de James Rodríguez como eje
del equipo. Su liderazgo, experiencia y calidad son indiscutibles, pero su
presente futbolístico plantea dudas. El ‘10’ llega con poca continuidad, tras
varios meses sin equipo y con apenas 41 minutos disputados en dos partidos
recientes.
Esa falta de ritmo quedó en evidencia ante
Croacia, donde tuvo dificultades para influir en el juego. Aun así, el cuerpo
técnico evitó explorar alternativas en su posición, una decisión que también
podría interpretarse como una forma de proteger la figura del capitán.
Un
sistema sin variantes
En el plano táctico, el equipo mantiene una
estructura rígida bajo el esquema 4-2-3-1, con cuatro defensores, dos volantes
de marca, un creativo, extremos y un delantero en punta. Frente a Croacia, los
cambios realizados no modificaron la idea de juego, ya que se limitaron a
sustituciones hombre por hombre.
La falta de variantes tácticas empieza a
preocupar. La ausencia de ensayos con otros sistemas —como una línea de tres
defensores o la utilización de dos delanteros— deja al descubierto un abanico
limitado de soluciones en momentos de dificultad.
Con
el desafío ante Francia en el horizonte, la Selección Colombia enfrenta no solo
a un rival de alto nivel, sino también sus propias dudas. El margen de error se
reduce y las decisiones del cuerpo técnico serán determinantes para corregir el
rumbo.


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