En campañas políticas, las
consignas simples, ilusiones, fantasías, quimeras o irrealidades a veces suelen
ser eficaces.
Por estos días, previos a la
elección del nuevo presidente de los colombianos, el presidente Gustavo Petro,
su movimiento político el Pacto Histórico y algunos de sus voceros, entre ellos
su candidato Iván Cepeda, vienen difundiendo un mensaje dirigido a los sectores
populares: que este gobierno “les llenó la nevera” a los colombianos.
La consigna pretende
transmitir una sensación de tranquilidad y bienestar en la mesa de los
ciudadanos: comida en la mesa, ayudas, subsidios económicos y alivio a los
bolsillos de los más vulnerables.
La verdad no es una estrategia
nueva. La historia política colombiana ya conoció campañas que fueron
construidas sobre símbolos parecidos.
A finales de los años 60, el
movimiento liderado por el exdictador Gustavo Rojas Pinilla, a través de su
movimiento Alianza Nacional Popular, Anapo, construyó buena parte de su
propaganda apelando directamente al imaginario popular. Su consigna prometía “yuca
y papa para los pobres de Colombia”. Un mensaje elemental pero políticamente
eficaz en su momento: hablar de comida, de los cotidiano, de lo necesario. No
se ocuparon de explicar modelos económicos, ni de la balanza de pagos, ni de
políticas de desarrollo económico, ni de seguridad, sino que con la entelequia
de la yuca y de la papa, quisieron conectar emocionalmente con millones de
ciudadanos que sentían la necesidad de que alguien respondiera por ellas.
La estrategia tuvo efectos
electorales inmediatos. En las elecciones presidenciales de 1970, la
candidatura del exdictador puso contra las cuerdas al candidato del sistema
frente nacionalista Misael Pastrana Borrero, en una de las jornadas electorales
más controvertidas de la historia reciente del país.
La comparación resulta
inevitable. Ayer fue la yuca y la papa; hoy es nevera llena. Cambian los
tiempos, cambian los protagonistas, pero la lógica parece repetirse y Gustavo
Petro lo sabe, puesto que su organización criminal M-19 surgió precisamente
después de que se conociera la derrota del exdictador Rojas Pinilla.
El problema es que los países no se desarrollan a punta de consignas. Los países progresan cuando generan empleo, estimulan producción, fortalecen sus instituciones y crean oportunidades reales.
Llenar una nevera puede aliviar momentáneamente una necesidad, pero es mejor llenar un país de oportunidades para derrotar la pobreza.



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