Siempre lo ha dicho: en política hay momentos en los que no caben medianías, ni medias tintas. Este es uno de ellos. Y por eso lo afirmo sin rodeos: Abelardo de la Espriella no es Paloma Valencia. No lo es en estilo, no lo es en fondo y, sobre todo, no lo es en la forma de entender el pais que viene.
Mis razones para respaldar a Abelardo no nacen del entusiasmo, sino de una convicción soportada con hechos.
Transcribo aquí una nota que recibí y que comparto en su totalidad: “Abelardo es, ante todo un hombre de familia. Defiende sin ambigüedades la institución del matrimonio entre hombre y mujer, en donde muchos prefieren diluir principios para evitar costos políticos. Esa claridad hoy no es común: es una excepción.
Es también abogado prestigioso, que no necesitaba la política para vivir ni figurar. Su decisión de entrar a la contienda no responde a la ambición económica ni al calculo burocrático, sino a una causa: la defensa de la democracia en Colombia frente al deterioro institucional que representa el candidato de Gustavo Petro y su entorno.
Pero hay algo más: Abelardo encarna un tipo de liderazgo que hoy esta redefiniendo la política en el mundo. Su perfil recuerda a figuras como Nayib Bukele, Javier Milei y Giorgia Meloni, liderazgos disruptivos, sin complejos frente a la corrección política y con una narrativa directa frente a ciudadanos cansados del establecimiento tradicional.
Abelardo no llega hipotecado. No tiene compromisos con contratistas, ni con empresarios acostumbrados a capturar al Estado, ni con maquinarias políticas que luego pasan factura. Su capital político no esta en las elites. Esta en la ciudadanía que se cansó de lo mismo.
Su formula vicepresidencial con José Manuel Resttrepo no es un adorno: es una señal de coherencia, de equilibrio. Un economista serio, con amplia experiencia en el manejo fiscal, que aporta credibilidad técnica a un gobierno que combina carácter con conocimiento.
Pero quizás lo mas revelador no esta en su hoja de vida, sino en lo que ocurre en la calle. La gente lo sigue de manera espontánea. Llueve y ahí están. No hay buses, no hay presiones, no hay contratos. Hay convicción. Eso, en política, no se compra: se construye.
Y hay una imagen que lo resume todo: Abelardo hablando en plaza publica dentro de un cubículo blindado. No exagero. Es la prueba de que su vida esta en riesgo. Y, aun así, ahí está”.
Por eso respaldo a Asbelardo de la Espriella. Y por eso mismo invito a quienes dudan a que miren más allá de las etiquetas y de las presiones. Colombia necesita carácter y Abelardo lo esta asumiendo. ¿Y Ud., a quien apoya?



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