Denuncias, videos y contacto para publicidad al WhatsApp 3195293166

miércoles, 18 de marzo de 2026

PARAPETO. - JEP: JUSTICIA LENTA, MÁS JUSTICIA PARCIAL IGUAL, IMPUNIDAD TOTAL.

 

"La JEP ha funcionado con una lógica tenebrosa de selectividad que, en la práctica, ha generado una percepción dañina. La justicia no ha sido igual para todos".

Por: Julio Bahamon

Por estos días, que se acerca la terminación de la Jurisdicción Especial para la Paz, la discusión no gira alrededor de su nefasto y vergonzoso papel que ha cumplido ese alto tribunal de impunidad, sino ¿qué hizo realmente, y si cumplió su propósito, o terminó convertida en un experimento fallido de justicia transicional? La realidad es evidente. La ecuación es simple y desastrosa: Justicia lenta más justicia parcializada termina inevitablemente en impunidad total. Difiere absolutamente, de lo que fue, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Tribunal de Nuremberg en Alemania, creado por los países aliados para “juzgar y castigar a los principales criminales de guerra de las naciones del Eje Europeo”.


El papel de la JEP dista mucho de lo que debe ser un Tribunal Especial para la Paz. Colombia ha sido sometida, desde hace 62 años, al imperio de las bandas criminales de las Farc y del ELN y los principales criminales, en este caso, no fueron juzgados ni castigados, sino que Juan Manuel Santos los cobijó con un manto de inmunidad parlamentaria, otorgándoles curules en el Senado de la República y en la Cámara de Representantes. Se burló de las víctimas. La legitimidad de la JEP dependía de tres pilares: verdad plena, sanción efectiva y reparación de las víctimas, para garantizar que los crímenes y sus autores fueran castigados y no quedaran sus delitos en la impunidad. Sin embargo, tras largos años de funcionamiento, los resultados distan de esa promesa. El balance es pobre: un número pequeño de sentencias frente a un universo gigantesco de crímenes, procesos que avanzan con lentitud desesperante y una alta Corte diseñada más para administrar el tiempo que impartir justicia.


La JEP ha funcionado con una lógica tenebrosa de selectividad que, en la práctica, ha generado una percepción dañina. La justicia no ha sido igual para todos. La mayoría de los bandidos han sido sometidos a escenarios flexibles, con sanciones que difícilmente satisfacen el principio de proporcionalidad frente a la gravedad de los delitos. Más grave aún: el modelo no ha cumplido su función disuasiva. Colombia es hoy un país más violento en razón a que las estructuras de los grupos ilegales se han reciclado y fortalecido. La promesa de no repetición se quedó en el olvido.


En ese contexto, insistir en la prolongación de la JEP es políticamente inconveniente. El verdadero debate lo ha propuesto el Dr. Asbelardo de La Espriella, quien ha manifestado que la JEP debe cerrarse de manera responsable. Cerrar no significa borrar, significa concluir, limitar su papel con plazos perentorios en los casos más avanzados y en los máximos responsables, y los procesos que no alcancen a resolverse deben pasar a la justicia ordinaria y, en el caso de militares, a la justicia penal militar.


Y, sobre todo, quien no diga la verdad. Quien no repare a las víctimas, pierde automáticamente cualquier beneficio y debe responder ante la justicia ordinaria. Cuando la justicia se dilata, lo que queda es impunidad. Abelardo presidente: ¡Firmes por la Patria! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Adbox