La más reciente medición de
AtlasIntel deje una evidencia: Iván Cepeda, el de Petro, lidera la intención de
voto con cerca del 36%, mientras Abelardo de la Espriella se ubica en segundo
lugar con el 28%. Mas atrás aparece Paloma Valencia consolidando una
fragmentación evidente en el electorado de derecha. Hemos insistido hasta la
saciedad que lo ideal seria que Abelardo y Paloma se unieran por la salud de
Colombia, pero eso ha sido imposible. Cualquier intento lamentablemente, se
convierte en un “diálogo de sordos”.
Por consiguiente, debemos
hacer un gran esfuerzo para que la candidatura de Abelardo crezca al máximo con
el fin de asegurar la victoria en primera vuelta, o aceptar, tomando las
debidas correcciones, la segunda parte de la encuesta de AtlasIntel que es reveladora:
En un escenario de segunda vuelta, De la Espriella si tendría opciones reales
de imponerse, lo que se traduce en que el pais no ha cerrado las puertas. Hay
espacio, hay viabilidad, hay camino. Tenemos que hacer que esa posibilidad de
ganar se traduzca en liderazgo.
Hay algo que en la campaña que
los directivos deben revisar, y no es el mensaje, sino la manera en que el
mensaje se construye, se distribuye y se conecta con la gente. Ahí, en ese
momento aparece el problema de fondo: el cerco. “La guardia pretoriana”, que
limita el acceso, que decide que ideas entran y cuales no, que reduce el
mensaje a un pequeño circulo que puede debilitar al candidato que dice
proteger. Eso hay que corregirlo y evitarlo.
Tenemos un excelente programa
de gobierno, “Patria Milagro”, que debe ser territorializado por todas las
regiones, una propuesta de movilización política, como la que propusimos de
“Uribistas con de la Espriella, que debe ser escuchada, liderazgos regionales
que tienen que ser tenidos en cuenta por la campaña. La campaña esta obligada a
conectarse con los jóvenes que exigen futuro, con los trabajadores que padecen
la presión del ingreso, con los campesinos que producen en el abandono, con los
comerciantes que enfrentan la incertidumbre, con las mujeres que reclaman
seguridad y oportunidades, con los profesionales que exigen merito, con los
artistas que interpretan el alma social.
Corregir a tiempo no es una
alternativa es una obligación. Abrir la campaña a nuevos interlocutores, no
necesariamente a los partidos tradicionales, que como dice el próximo
presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, son los responsables de que
estemos aquí. Permitir el flujo de ideas, descentralizar decisiones,
territorializar el programa con mesas de trabajo en todos los departamentos,
vincular universidades y jóvenes. Activar una gran base política con apoyos
amplios, como “Uribistas con de la Espriella”.
Menos burbuja, más territorio,
más plaza pública, más escucha, y fundamentalmente: escuchar a los jóvenes. Los
números están claros: hay con que competir para ganar: La meta es una
sola: que la candidatura del Tigre
Abelardo crezca, lidere y triunfe en primera vuelta.



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