La verdad, personalmente nunca había visto que mi país pudiera verse amenazado desde adentro del poder mismo de la presidencia. Ni en épocas de la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla.
Los colombianos hemos sobrevivido a todo. A guerras partidistas, al narcoterrorismo, a la captura del Estado por dineros ilícitos, a la insurgencia armada. Resistió el colapso moral del proceso 8.000 bajo Ernesto Samper, enfrento la amenaza de las Farc, el holocausto del Palacio de Justicia por cuenta del grupo narcoterrorista del M-19 y logro sobreponerse, con enormes costos reconstruir su capacidad estatal. Pero en todos esos dolorosos episodios hay una gran diferencia y el momento actual. Como Uds. pueden ver, antes, la institucionalidad era atacada desde afuera, pero hoy esta siendo erosionada desde el poder mismo de la presidencia de la república.
En el actual gobierno Colombia enfrenta una transformación peligrosa del equilibrio entre Estado, seguridad y poder político. En los últimos tres años Colombia cerro con más de 40.000 homicidios superando años anteriores. En 2025, los grupos armados ilegales superaban los 25.000 integrantes, con crecimiento sostenido.
Solo en Catatumbo, los
enfrentamientos dejaron mas de 100 muertos, decenas de secuestros y más de
50.000 desplazados. En los primeros meses de 2025, decenas de lideres sociales
fueron asesinados, con lugares críticos en Cauca, Antioquia, Norte de Santander,
Caquetá, Nariño, Huila. Es decir, el pais profundo donde se define la autoridad
del Estado. Ahí, la llamada “paz total” no ha servido para nada. El desmadre de
la violencia ha coincidido con expansión, reconfiguración y fortalecimiento de
estructuras criminales. En el suroccidente, en Cauca y Valle del Cauca han
sufrido ataques coordinados, explosivos, secuestros y ofensivas armadas
simultaneas, evidenciando pérdida de control territorial.
Colombia durante el gobierno
Petro ha mostrado grupos armados expandiéndose, economías ilegales
consolidándose, regiones sin presencia del Estado, porque nunca llega, o llega
tarde. El gobierno Petro dentro de su perversa intención constantemente esta enviando
mensajes ambiguos frente a la Fuerza Pública, cuando negocia con los bandidos
sin respaldo efectivo de autoridad. El país no entendió que el gobierno de
Gustavo Petro estuviese a la espera de conocer crímenes atroces para vincular a
sus autores y genocidas como “gestores de paz” enviando un mensaje tétrico al país:
Se puede negociar con permiso para matar.
El Estado en las manos de Petro ha retrocedido, sin avanzar en la paz, y cuando eso ocurre ya no se trata de un gobierno fallido, se trata de una nación en riesgo. El socio de Petro en esa bárbara concepción de país es el candidato Iván Cepeda. La pregunta es: ¿Estamos dispuestos a entregarle a ese cachifo el futuro de nuestra sociedad?



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