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jueves, 25 de diciembre de 2025

PARAPETO. - EMERGENCIA ECONÓMICA.

El gobierno del presidente Petro decretó una ilegal Emergencia Económica que busca recaudar $16 billones de pesos.

 Por Julio Bahamon Vanegas 


Cuando un Estado de Excepción lo quieren convertir en norma. La Constitución Política de Colombia no es apenas una formalidad que se pueda activar solo cuando conviene. Es la carta de navegación que le pone límites al poder, especialmente en los momentos en que uno de ellos, en este caso el poder Ejecutivo, intenta desbordarlo, o llevárselo por delante como si nada pasara. Por eso resulta legítima la preocupación que ha generado la absurda decisión del presidente Gustavo Petro de acudir a la figura de la emergencia económica sin que se cumplieran los hechos señalados en la norma superior de sobrevinientes, graves y extraordinarios que la justificaran, como lo exige expresamente el artículo 215 de la Carta Magna.  La falta de mayorías en el Congreso o la negación del proyecto de reforma tributaria que presento el gobierno, no constituyen una emergencia, simplemente la actitud del Congreso hace parte de su función institucional. Esa lógica es equivocada y peligrosa.

 

La Comisión séptima del Senado de la República por tercera vez negó la reforma tributaria de Petro, con la que pretendía recaudar más de 16 Billones de pesos. Aun así, el gobierno decidió avanzar en contra vía, expidiendo decretos con fuerza de ley, no obstante, el ejecutivo lo sabe, dichos decretos están sometidos a control automático posterior por parte de la Corte Constitucional. Lo grave es que durante ese lapso los ciudadanos quedamos obligados a cumplir con esas disposiciones, si bien, luego sean derogadas, como en efecto lo serán, por parte de la Corte encargada de salvaguardia la legalidad de los actos del gobierno. Personalmente, pensé que los colombianos pudiéramos declararnos en desobediencia fiscal por lo arbitraria que es la medida, pero en el país no existe esa figura. Por lo tanto, los impuestos que dicte el gobierno durante la emergencia, así luego sean declarados inexequibles por la Corte, debemos pagarlos. En buen romance, significa que el gobierno nos va a sacar del bolsillo, a la brava, unos dineros que no podía legalmente cobrarnos.  El camino correcto es el del Estado de Derecho: demandar por inconstitucional las medidas que dicte el ejecutivo durante la emergencia.

 

La Emergencia aparece como respuesta a una derrota en el Congreso y como instrumento para obtener, por decreto, los recursos que ha malbaratado en corrupción y francachelas oficiales.  La cercanía de las elecciones de marzo y mayo de 2026 acrecienta la preocupación sobre el destino de esos recursos y el riesgo que se utilicen para fortalecer la maquinaria oficial. La palabra la tiene ahora los candidatos presidenciales de la oposición, pues el país tiene derecho a saber si las vanidades de muchos les permitirá defender los límites constitucionales del poder, o prefieren pasar de agache en silencio por conveniencia electoral. Hasta hoy, al único que hemos visto con demanda en mano contra el estropicio oficial, es al próximo presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella.

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