En un movimiento que redefine el panorama electoral hacia la Casa de Nariño, la senadora y candidata oficial del Centro Democrático, Paloma Valencia, confirmó su intención de integrarse a la denominada “Gran Consulta por Colombia”.
Tras una reunión clave celebrada el
pasado domingo 21 de diciembre, la congresista aceptó la invitación de un
bloque diverso de precandidatos, consolidando una alianza que busca hacer
frente al actual modelo de gobierno y a posturas más radicales en la derecha.
La decisión de Valencia llega
apenas días después de haber sido ungida como la candidata única de su partido.
Aunque inicialmente existían dudas sobre si el uribismo optaría por un camino
solitario hacia la primera vuelta, la senadora fue clara: "Nuestras
opciones son la consulta en marzo o ir directamente a primera vuelta. Creemos
en un mensaje de equipo y unidad".
Con este anuncio, Valencia se
une a un equipo que ya integra a figuras de distintas vertientes:
Vicky Dávila (Periodista y
precandidata independiente).
Juan Manuel Galán (Nuevo
Liberalismo).
David Luna (Cambio Radical /
Independiente).
Juan Daniel Oviedo (Con Toda
por Bogotá).
Mauricio Cárdenas y Aníbal
Gaviria.
La entrada de Paloma Valencia
aporta el peso del Centro Democrático, la principal fuerza de oposición
orgánica en el Congreso. Para los analistas, esta coalición no solo busca
derrotar al candidato del oficialismo (donde ya resuena el nombre de Iván
Cepeda), sino también distanciarse de propuestas de "mano dura" que
no aceptan consensos, como la del abogado Abelardo de la Espriella, quien ya
descartó participar en cualquier mecanismo de consulta.
Valencia ha insistido en que
su programa se basa en la seguridad, el diálogo social y el crecimiento
económico, defendiendo incluso posturas pragmáticas como el uso de recursos
energéticos para combatir la pobreza. "Esta es una contienda entre quienes
somos demócratas y quienes quieren destruir las instituciones", afirmó la
senadora durante el encuentro.
A pesar del entusiasmo de la
coalición, el camino no está libre de obstáculos. La senadora subrayó que,
aunque su voluntad es participar, la decisión final requiere el aval de su
bancada y del expresidente Álvaro Uribe.
Por otro lado, la formación de
este bloque ha provocado reacciones en los partidos tradicionales. Mientras el Partido
Conservador y el Partido Liberal han mostrado vacilaciones o se han retirado de
consultas interpartidistas citando falta de consensos internos, la "Gran
Consulta" emerge como un experimento de centro-derecha que prioriza las
figuras individuales y la viabilidad electoral por encima de los colores de las
colectividades.
El próximo 8 de marzo de 2026, día de las elecciones parlamentarias, los colombianos encontrarán en las urnas el tarjetón que busca definir el candidato único de esta alianza. De allí saldrá un solo nombre que representará a este sector en la primera vuelta de mayo. Con la llegada de Valencia, la consulta gana una voz técnica, de base militante, sólida y con un discurso que promete dar la batalla ideológica en cada plaza del país.
La presencia de Paloma
Valencia garantiza que el electorado más fiel del uribismo tenga una
representación directa en una coalición que, de lo contrario, podría haber
girado demasiado hacia el centro.


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