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martes, 21 de julio de 2026

PARAPETO. - ¿VICTORIA ESTRATÉGICA O VICTORIA PIRRICA?


"Se repite con frecuencia que el agua y el aceite no se mezclan. Sin embargo, en la política si es posible cuando el objetivo es conquistar una posición de poder, hasta los antagonismos mas profundos pueden hacer posible que estos dos elementos se mezclen". 

Por: Julio Bahamon 


La elección de la presidencia del Senado dejo un sabor amargo a millones de colombianos que pensábamos que después del 21 de junio cuando gano las elecciones el Dr. Abelardo de la Espriella, triunfo que fue reconocido por el expresidente Alvaro Uribe, jefe del Centro Democrático al punto de que su partido se declaró partido de gobierno,  pocos imaginamos: que el candidato impulsado por el expresidente Alvaro Uribe obtuviera el respaldo de los votos del Pacto Histórico, el de Gustavo Petro, el mismo movimiento que durante muchos años convirtió al uribismo en su principal adversario y a su líder en objetivo judicial.


Quedan muchas preguntas que la opinión pública debe hacerse.


¿Si el expresidente Uribe reconoció la victoria electoral del presidente Abelardo de la Espriella y declaro que el Centro Democrático seria partido de gobierno, como interpretar una maniobra política construida con los votos del petrismo y de Iván Cepeda, sus carceleros?


¿Es el Centro Democrático partido de gobierno o actúa como opositor? ¿Dónde termina la coherencia y donde comienza la conveniencia?


Se repite con frecuencia que el agua y el aceite no se mezclan. Sin embargo, en la política si es posible cuando el objetivo es conquistar una posición de poder, hasta los antagonismos mas profundos pueden hacer posible que estos dos elementos se mezclen. No es la primera vez que ocurre: en 1973, en el Huila, dos jefes liberales irreconciliables durante años, Guillermo Plazas Alcid, del liberalismo oficialista, y Diego Omar Muñoz Piedrahita del MRL, dejaron de lado sus diferencias para impedir qué un joven dirigente, Rodrigo Lara Bonilla, padre del actual ministro del interior, Rodrigo Lara Restrepo, pudiera participar en la Convención Liberal Departamental. El recinto fue acordonado por la policía para impedir el ingreso de Lara y de quienes lo acompañábamos.


Aquella fue una victoria política y también fue un enorme error. ¿Esta, la de ayer 20 de julio como la catalogaremos?


Pocos meses después los huilenses hablaron en las urnas. Rodrigo Lara fundo Dignidad Liberal y obtuvo una victoria que cambio para siempre la política del departamento.


La historia demostró que los acuerdos constituidos para excluir a un adversario suelen terminar fortaleciendo precisamente a quienes se pretende derrotar. Nos preguntamos que gano realmente Alvaro Uribe con esta operación política. ¿Justifica la presidencia del Senado una coincidencia con quienes durante años promovieron su enfrentamiento político y judicial? ¿Era indispensable esa victoria para un líder de su trayectoria? En política las victorias tácticas suelen durar un día, las consecuencias estratégicas permanecen durante años.

La historia se encargará de juzgar lo acontecido.

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